lunes, 23 de abril de 2012

Pobre de mí, usuario de Netbook


Como varios de mis amigos me han dicho que se me ha olvidado hablar de temas técnicos, le estaba dando vueltas a sobre que escribir, cuando la semana pasada me he dado de frente con una situación que me ha parecido adecuada para hacerlo.
Si alguno de los que vais leyendo este articulo os parece demasiado técnico (si es aburrido no digo nada), os pediría que intentaseis llegar a las conclusiones y por el camino os sintieseis como cuando escucháis por primera vez una canción en inglés, quedaros con la música y no os preocupéis excesivamente por la letra.
Este artículo va dedicado a una amiga que piensa que su relación con su nuevo y flamante iPad tiene momentos problemáticos.
En las últimas dos ocasiones en donde ha finalizado mi periodo de permanencia con Orange, y he acumulado los suficientes puntos como para poder renovar mi móvil, en vez de elegir un Smartphone, me he decido por un Netbook. Tenía  ya un HP Mini 110 (para mi hija) y esta vez lo que tocaba era un ACER D255 (para mi hijo).
El hecho de que me llegase a la dirección postal que solicité fue una odisea, peros eso lo dejamos para otro día.
Cuando llegó por fin el Netbook, lo desembalo, lo arranco y primera sorpresa, me encuentro con que tiene un sistema dual de arranque. Por una parte Android, y por otra parte Windows 7 Starter. Adicionalmente venía como el anterior HP Mini, plagado de software preinstalado y dispuesto para su compra (antivirus, utilidades, Microsoft Office, etc.).
Mi hija ya llevaba un tiempo quejándose de que su portátil iba muy lento (motivo o excusa válida para ella para coger el mío) y vista la pinta que tenía el nuevo netbook al arrancar, con todos esos iconos de software preinstalado y las varias pantallas que tenías que cerrar diciendo que no, que no querías suscribirte a todo ese software, , la pinta final era que mi problema con los netbooks lentos se iba a duplicar. Por cierto, cada día es más difícil encontrar el botón con la opción “NO”.  
Con toda la pereza del mundo decidí ponerme la “gorra de técnico" y optimizar los dos netbooks. Mala decisión y un montón de horas hasta buscar la susodicha gorra.
Lo primero que me recordó mi "gorra de técnico", es que, como en muchas otras situaciones en esta vida, cuando vas a hacer cosas cuyo resultado final no está muy claro, es mejor ser hábil con la “marcha atrás”. Esto en informática se traduce en poder volver a la situación inicial. En este caso equivalía a hacer una imagen (no un backup) de los discos duros. Para aquellos no muy expertos, esta operación se traduce en generar un fichero equivalente al disco duro del ordenador. No una copia a nivel de ficheros, sino una copia a más bajo nivel, de tal forma que en un único fichero, tienes todo el contenido de tu disco duro
Para aquellos nostálgicos, se realizó esta operación durante muchos años con un producto líder y pionero como fué Norton Ghost. En la actualidad, hay otros productos, que a mí en particular me gustan más, como el Acronis True Imagen Home.
Para poder hacer la imagen según mi método preferido, es necesario tener una unidad de DVD, cosa que los netbooks, no poseen. ¡Hala!, a comprar o pedir una. También es necesario un disco duro portátil con conexión USB, para almacenar la imagen del disco. Lo mismo, a pedir o comprar una (no vale un pendrive, por ser el sistema de ficheros FAT32 en vez de NTFS). En este caso ya disponía de uno.
Arrancando con el CD-ROM de Acronis y eligiendo las opciones oportunas, generé en unos veinte minutos la imagen del disco.
Siguiente elección: ¿qué sistema operativo monto en los netbooks?¿Linux, Android,  Windows XP o Windows 7?. Como es para mis hijos Linux o Android, no son una opción inicialmente válida. Teniendo en cuenta que ambos portátiles tienen una capacidad máxima de 2 Gb. de memoria, Windows XP no parece mala solución. Decidí empezar por este sistema y después ver si merecía la pena probar con Windows 7.
Fui a las web´s de ambos fabricantes a ver que drivers, tenían disponibles. Esto que parece tan fácil, se complica cuando tienes que averiguar que netbook tienes exactamente. Es decir el HP mini, era realmente el HP Mini110-3040ss y el Acer D255 era un D257. Primer problema, el HP si disponía de drivers para Windows XP pero en la web de Acer no había. ¿Qué se hace en estos casos?. Olvidarse de los fabricantes de los netbooks y fijarse en los fabricantes de los componentes. Para ello en ambos portátiles se va a Panel de Control/Administrador de Dispositivos, y sacamos unos pantallazos de los drivers instalados, que es lo que tendremos que buscar.
Analizando ambos portátiles, nos encontramos con que de los cuatro drivers importantes, tienen tres iguales (Video, LAN, Card Reader) y uno diferente (Wifi). Los drivers iguales no presentan problemas al ser de fabricantes consolidados (Intel y Realtek), con el cuarto es diferente. El fabricante es Atheros (Qualcomm) y en su página web no están los drivers (o por lo menos yo no he sido capaz de encontrarlos). Así que encuentro (¡¡ tiene narices el tema !!) una filial en Chequia (http://www.atheros.cz), en donde sí que están.
Bueno, ya podemos ponernos manos a la obra, cojo el CD-ROM de Windows XP, y arranco el PC, al cabo de unos minutos descubro (realmente recuerdo), que el CD_ROM original del Windows XP Profesional, no tiene soporte de los discos SATA de los netbooks (¡¡ genial !!). Existen dos opciones para insertar los drivers o comprar una disquetera externa vía USB (no me gusta) y cuando arranca pulsar el famoso F6 o montar mi propio CD-ROM, sumando al original los drivers que necesito.
Después de un par de resoplidos y a punto de coger la “gorra de técnico” y devolverla al desván, me bajo el “nlite” (http://www.nliteos.com/) y con los drivers seleccionados monto mi propio CD. Por fin arranco, se me reconoce el disco e instalo el sistema operativo. Adicionalmente, selecciono los programas gratuitos y portables, que necesita mi hija, le paso el netbook y le digo que lo pruebe por unas horas.
Al día siguiente, cargado de más energía y paciencia, decido instalar Windows 7, encontrándome con la siguiente decisión: ¿qué versión?. Los dos netbooks vienen con Windows 7 Starter, que sólo es capaz de gestionar 1 Gb de memoria, por lo que no puedo utilizar toda la capacidad de los netbooks. Por otra parte, tampoco es para echar cohetes (pero siempre será mejor disponer del doble de memoria). Como los portátiles vienen con la etiqueta del número de licencia, pero no con el DVD-ROM del Windows 7 Starter, me decido a probar con la versión profesional.

Esta vez el DVD-ROM, si me reconoce el disco SATA, por lo que no necesito montar mi propio DVD y la instalación es más sencilla. A la hora de montar los drivers para Windows 7, les he cogido cariño a los de los fabricantes de los componentes (incluidos los checos), por lo que no utilizo, ni los de HP, ni los de ACER. Me funcionan estupendamente. Finalizo actualizando el sistema con Windows Update, instalo el software portable y se lo vuelvo a pasar a mi hija. En función de los que más le guste elegiremos una de las dos opciones y podré guardar de nuevo durante una temporada la “gorra de técnico”.
Conclusiones
Me gustaría sintetizar lo anterior. ¿Los pasos dados están al alcance de un usuario medio?. ¿Tenéis amigos en esta situación?. Si uno se compra un netbook, ¿está condicionado a adaptarse a lo que ha adquirido o es necesaria una odisea para pasar a otra situación de uso?. Sumad sólo el despliegue de medios necesarios: el número de horas a invertir, un PC adicional (no puedes hacer todas las operaciones, solo con el netbook), una unidad externa de DVD-ROM, un disco duro USB, las versiones de Sistemas Operativos, etc. Sacad vosotros mismos la conclusión.
Y finalmente para terminar pongámonos en tres diferentes situaciones e intentemos valorarlas social y económicamente.
1.    Tengo un netbook que he adquirido a bajo coste (el caso descrito). Es mi netbook y las horas invertidas, las quito de mi ocio.
2.    Tengo un netbook adquirido a bajo coste, pero no me siento cualificado para hacer lo descrito o no tengo tiempo. ¿Cuánto estoy dispuesto a pagar para que una empresa de TI me lo haga?
3.    Un amigo tiene un Netbook y me pide a mí que se lo haga. ¿¿??. Me quedo sin amigo, esquivo la situación, le digo lo que cuesta, a expensas que no me crea.
4.    Un amigo me dice que está pensando si comprar un portátil estándar o un netbook?






sábado, 17 de marzo de 2012

Segunda parte: "El temor de un hombre sabio"


Ya he leído hace unas semanas la continuación de “El nombre del viento”, el segundo tomo de la “Saga el Asesino de Reyes” de Patrick Rothfuss. Como comenté en mi anterior artículo, quedé encantado con el primer libro, por lo que me lancé ávidamente a por el segundo.
Voy a tratar de resumiros de una forma sencilla lo que me he encontrado a través de su lectura.
No sé de donde recibe este hombre, el nombre de sus libros y el nombre de la saga. No tengo nada claro después de leerme este segundo libro, ni quien tiene el temor, ni de que tiene el temor, ni quien es el hombre sabio.
Así mismo, sigo sin ver en el horizonte de la saga, a que rey van a matar, por qué lo van a matar y me imagino que el asesino por reducción al absurdo será Kvothe.
Si os preguntáis si el libro me ha encantado, la respuesta es que sí, ha sido de nuevo un placer recorrer las vidas de los personajes, nuevos lugares, etc. Así como a mí me ha encantado, me encuentro tanto a través del blog, como del contacto personal con personas y amigos, que me dan respuestas contradictorias, que generalmente se pueden resumir en dos: lo que les ha encantado y los que “ni fu ni fa” (expresado literalmente).
No sé si es por llevarme al gato al agua, pero considero que estos últimos son otra cara de la misma moneda, es decir personas que han leído ambos libros, les han gustado, pero se han quedado con un toque de insatisfacción. Esto a su vez puede ser una de sus virtudes.

Voy a tratar de explicarme. Como ya comenté en el artículo anterior, No serás capaz de soltarlo: "El nombre del viento" considero que una de las mayores virtudes de Patrick Rothfuss, es saber estiiiiirar la lectura. Es decir que quieras seguir leyendo y leyendo, lo que pasa es que a algunos de sus lectores, puede que se cansen de este tipo de trama y escritura. Es perfectamente entendible. A cualquiera de nosotros nos hubiese gustado que en el libro se encontrase con los Chandrian y hubiese más peleas directas. Se supone que es el argumento principal y no hay forma de llegar a destino.
De forma análoga nos gustaría que su relación de Denna llegase a buen puerto en vez de ser (y más en este segundo tomo), una complicada relación en donde no se sabe cómo va a terminar cada encuentro entre ellos.
Nos encontramos con un libro en donde el asesino, no mata, no se va con la chica buena, no mata a los malos y que todos pensamos que es mucho tomate para cocinarlo en teoría en el último libro de la trilogía que por supuesto no sabemos cuándo va a salir. Algunos nos planteamos que con todo lo que queda pendiente tres tomos pueden resultar escasos. Evidentemente el maestro del estiiiiirar, puede frustrar la relación con el lector.
Personalmente no veo otra solución que disfrutar con la lectura de este segundo tomo y esperar con paciencia a que salga el tercero.
Por cierto y como avance de mi próximo artículo os recomiendo que a los que os guste este tipo de lectura le echéis un ojo a “La Saga del Vatídico” de Robin Hobb, que es lo que he leído después de “El temor de un hombre sabio” y me ha encantado.



lunes, 6 de febrero de 2012

También en Tecnología “no hay nada mejor que encontrar un amor a medida”


Pues eso y os voy a comentar el por qué pienso así. Estaba hace unos días en una tienda de electrónica matando el tiempo cuando al pasar cerca de unas estanterías donde había auriculares (headphones como dicen los anglófilos), me percaté de que había un padre más o menos de mi edad con su hijo de unos 16 años, delante de las mismas dudando que adquirir.
Uno de mis múltiples defectos, es que cuando veo a alguien con cara de incertidumbre, a la hora algún objeto de los que considero que entiendo o he probado, me entra la tentación de echarle una mano. Esto me pasa principalmente con los dispositivos de tecnología y con los libros (más a menudo). Si veo a una persona en frente de la estantería de libros de acción y tiene delante de la vista a alguno que he leído y me ha gustado se lo recomiendo.
Pues bien, en esta ocasión y una vez más primó la tentación sobre la precaución y acercándome al padre le pregunté si entendía de auriculares o quería que le echase una mano.
Cuando haces este tipo de preguntas, habitualmente la gente mira si llevas el uniforme propio de la tienda o tienes pinta de pertenecer a la misma. Cuando se dan cuentan de que no es el caso, te miran de forma un poco suspicaz, ya que no solemos estar habituados a que la gente se preocupe por nosotros y nos intente ayudar, aunque sea en un tema tan trivial como el que estoy contando.
En fin, estaba en esas intentando explicarle a aquel buen hombre cuales eran las características principales que se debían tener en cuenta a la hora de adquirir unos auriculares (rango de frecuencias, decibelios, supresión de ruido, etc.), así como si me podía decir el uso a que iban a ir dirigidos (en el salón de casa, para correr, para viajar, etc.). En función de esto último suelo recomendar: supraaurales (se apoyan sobre el pabellón auditivo), circumaurales (rodean completamente la oreja) o Intrauriculares (se introducen dentro del oído).
Conforme iba comentando estos aspectos al padre, me dio la sensación de que el hijo, no estaba muy atento a mis explicaciones y prefería recorrer la estantería, contemplando los diferentes auriculares de moda exhibidos.
A su vez, su padre y yo íbamos recorriendo las estanterías y tomando las cajas de los diferentes modelos expuestos con el fin de refrendar la teoría con la práctica.
Andábamos en estas, cuando ví unos auriculares Sennheiser, que me llamarón la atención por el precio que tenían. Era un modelo exactamente igual al que yo tengo, estaba de oferta y valían tres veces menos que lo que yo había pagado en su día por ellos.


Los cogí y le di al buen hombre una disertación acelerada, por el interés que yo tenía en trasmitirle lo que consideraba que era una oportunidad de adquirir unos buenos auriculares a un precio de risa. Le comenté lo que era la marca Sennheiser en el mundo de los auriculares, el precio real de los mismos, que yo estaba encantado, etc.
Cuando acabé y considere que ya había cumplido con mi deber de asesorar a aquel hombre en la medida de mis posibilidades, lo dejé para que tomase la decisión en función de lo que había oído y sus posibilidades económicas. No acostumbro a meterme en la cartera de los demás.
En el instante en el que me alejé y me fui por otra zona de la tienda, fue cuando el hijo que hasta aquel momento no se había sentido atraído por mi disertación técnica se aproximó a su padre. Como observé, que el padre tenía en sus manos la caja de los Sennheiser y parecía que le repetía mis argumentos a su hijo me dí por satisfecho.
Al cabo de un rato y una vez fuera de la tienda, me crucé con ellos en la puerta. El hijo iba la mar de contento con unos auriculares de moda con calaveras blancas y negras pintados en la periferia de los auriculares.
Me fui dando vueltas a la cabeza sobre lo que había pasado y como dice uno de los mejores comerciales que conozco intenté ponerme en el lugar de cada uno de nosotros, llegando a las siguientes observaciones:
·         Lo que pensaba el hijo:
o   Este “carca” porqué se acerca a mi padre a soltarle semejante discurso y se mete en donde no le llaman.
o   Espero que mi padre no le entienda la mitad de lo que le diga, desconfíe y no le haga caso.
o   Quiero unos auriculares que estén de moda, que sean los que imperan en mi cuadrilla y que mis colegas sientan envidia.
·         Lo que pensaba el padre:
o   ¿Qué interés le moverá a este hombre a darme toda esta charla?
o   ¿Con que auriculares se quedara satisfecho mi hijo?
o   Si le hago un regalo que no le gusta, “tengo” auriculares para todo el año.
·         Lo que pensaba yo:
o   Han dejado pasar una buena oportunidad para tener auriculares para siempre.
o   El año que viene estará aburrido de la moda y de los auriculares “fashion” de este año.
o   Han pagado los auriculares de moda (vie el precio) cuatro veces lo que valían los de calidad.
o   Una vez más he hablado donde no me lo han pedido.
o   Si hubiese llevado la gorra de comercial, me habría preocupado de averiguar cual era el verdadero cliente (el hijo) y no al que yo quería ayudar (el padre).


Es más que probable que de nuevo me encuentre de nuevo ante una situación parecida y proceda de la misma manera, ya que cada uno es como es. De todas formas hay un par de frases que desde mi punto de vista es un resumen de la situación:
·         A pesar de la situación económica, no hacemos caso de lo que nos dicen y  seguimos gastando lo que no debemos, en cosas que no lo merecen, por la preocupación de nuestro entorno y el que dirán.
·         Viendo la alegría del chaval por haberse salido con la suya a pesar de la opinión de los mayores, se hace cierta la frase de la canción de Sabina “no hay nada mejor que encontrar un amor a medida”

lunes, 26 de diciembre de 2011

Siempre llego tarde con Apple...


Lo siento Steve, me había prometido escribir este articulo, pero no se como lo hago, siempre llego tarde con Apple. A pesar de los años que llevo en la profesión y en el mundo de las tecnologías, mis querencias no han ido siempre alineadas con el mercado.

Esto es lo que me ha pasado desde hace más de 20 años con Apple. Me imagino que con solo leer la frase anterior, muchos abandonareis la lectura, me tildareis de raro o bien os habrá intrigado y deseareis saber el porqué.
La evolución de mi relación con Apple empezó con una fase de rechazo. En aquel entonces trabajaba yo en una gran empresa de automoción.

NOTA: no es lo mismo una empresa grande que una gran empresa.

En aquellos momentos Microsoft y Apple estaban en una guerra de despliegue en diferentes países. En el mundo académico, maquetación, diseño y otros y principalmente en USA ganaba Apple. En el resto de países todavía no estaba tan claro. En España en el mundo universitario también ganaba Apple y en el mundo industrial estaba en discusión.  Yo veía ambos mundos, ya que mi trabajo principal se desarrollaba en el sector de la automoción y a su vez era profesor asociado en la Universidad Pública de Navarra.
Pero…, me llegó el momento de elegir. No sólo teníamos ordenadores en las oficinas de la empresa, si no que empezamos a desarrollar un complejo proyecto de producción en planta, en competencia con otros países de nuestra propia multinacional. No hay nada tan competitivo. El que gana los proyectos, se lleva la fabricación y al perdedor puede que le cierren la planta y se la lleven a otro sitio.
En esta situación tenía que elegir que ordenadores ubicábamos en planta para el control directo de máquinas, plc´s, etc. Ese entorno no era el hábitat natural de los Mac, y aquí fue donde para mis proyectos, Apple perdió la batalla. Dado que elegía PC´s para planta industrial, no iba a elegir Mac para oficinas. No era eficiente tener dos plataformas diferentes que mantener. Además en aquella época el mundo de las redes locales estaba amaneciendo y ambas plataformas tenían diferentes sistemas (Appletalk para Mac e IPX/SPX para PC´s)
Si sólo hubiese sido éste mi encuentro con Apple, no habría pasado a la siguiente fase de la relación: el odio.
Al año siguiente, me tocó dar clase de Métodos de Programación en la Universidad y me pidieron que si no me importaba me iban a cambiar el aula de prácticas de PC´s que había tenido hasta ese momento por una de Macintosh Classic. Ese fue mi primer contacto directo, con productos de Apple.



Las prácticas de mi asignatura eran de programación con Turbo Pascal. Cada cinco minutos se me “colgaba” un ordenador y no paraba de ir de un puesto a otro, intentando que los Mac funcionasen. No llegué a saber si la culpa la tenía la configuración del Mac o si el Turbo Pascal no era el programa ideal para dicha plataforma, pero tuve un cuatrimestre “fabuloso” en las clases de prácticas y al acabar el mismo, solicité un cambio de aula y nunca más he vuelto a pisar las aulas de Mac.
A pesar de mis reticencias al mundo Apple, seguí con curiosidad (no muy de cerca), los movimientos de Steve Jobs: su salida de Apple y la fundación de NeXT. Estaba claro quien había sido el genio creativo de Apple. Una persona que no se resistía a vivir de las rentas o tener un momento de bajón o recaída por haberse visto obligado a abandonar la empresa que había fundado, si no que al día siguiente estaba montando otra con ordenadores novedosos y tecnológicamente más avanzados. Nunca sabremos hasta donde podía haber llegado Steve con NeXT si Apple no lo hubiese reclamado de nuevo. Durante un tiempo me seguí olvidando de Apple, pero cuando veía una noticia de Steve, despertaba mi curiosidad. A él si lo tenía en alta estima,
Pero una cosa era la curiosidad y otra mis sentimientos hacia Apple. Recuerdo que la vuelta de Steve, vino marcada, no por expansionarse, si no por centrarse en el nicho de adoradores de Mac y de la ampliación de dicho círculo en base a mejoras técnicas y de diseño. ¡Aparecieron los ordenadores de colores!
 Con el paso de los años Apple se fue introduciendo más en el mundo multimedia y apareció en escena el iPod. Con mi negativa predisposición hacia Apple, no entendía el furor que causaba la posesión de dicho dispositivos. Hacía años que tenía varios reproductores mp3. Algunos buenísimos como los de Creative. ¿Por qué motivo me iba a pasar al enemigo?. Además, varios de mis amigos se vanagloriaban de tener un iPod, como si fuese un distintivo social.
Pero…, la vida da muchas vueltas y un día un amigo, me comentó que a su vez un amigo suyo, se quería quitar su iPod Clasic de 30 Gb y que lo dejaba a buen precio. Más picado por la oportunidad y por la capacidad del dispositivo, que por las ganas de arrimarme a Apple, al final me decidí y lo adquirí.


No empezamos con buen pie, aquello de que el dispositivo funcionase en base a iTunes, no me hacía mucha gracia. Al final me acostumbre al aparato y de todas formas puse un intermediario entre ambos (los auriculares eran de Creative). Con el paso del tiempo (y la necesidad familiar) incluso me compré un iPod Nano y le cedí el Classic a mi hija.
Siguió pasando el tiempo y con esto de engancharme a última hora cayo en mis manos un iPhone 3GS. La verdad es que por más que te lo expliquen hasta que no tienes uno y lo empiezas a usar, no entiendes el concepto de AppStore y la estrategia Apple. Llevo muchos, muchos años comprando software a nivel empresarial, y eso de que tengas un dispositivo, que por 0´79 (menos que un café) pudas comprar aplicaciones, me sigue pareciendo sorprendente.
Pero bueno, ¿habíamos venido a hablar de Apple o de Steve?. Cuando oigo los diferentes adjetivos, que se usan con Steve Jobs: visionario, innovador, etc., me da la sensación de que hay diferentes apreciaciones. Desde mi punto de vista, ¿inventó el primer reproductor mp3?, ¿inventó el primer teléfono?. Evidentemente no. ¿Entonces de donde sale su visión e innovación?. Pues de trabajar duro, pensando en las personas, no en la tecnología por la tecnología. Intentar que la relación hombre-máquina fuese intuitiva y sencilla. Con ello ha conseguido cambiar las tendencias tecnológicas del siglo XXI. A día de hoy a la gente le importa el AppStore, el Marketplace de Android y las redes sociales. Es decir el lado humano de la tecnología. ¿Conocéis a alguien interesado en las versiones de Sistemas Operativos, hojas de cálculo o similares?
A día de hoy ha cambiado mi relación con Apple y a pesar de que hay cosas que me siguen pareciendo una tiranía (su visión de flash en iPhone/iPad, el uso de iTunes, la no inclusión de tarjetas SD, etc.), no tengo inconveniente en adquirir y usar sus productos. Es más, a mi alrededor varios de mis amigos han cambiado del mundo PC al Mac y estaba tentado en adquirir un MacBook Air, pero…, se han cruzado los Ultrabooks por el medio y habrá que esperar a ver que pasa.
Como colofón de este ligero “In memoriam” de Steve Jobs, sus empresas y sus logros, debemos lamentar la pérdida que hemos tenido con su marcha, pues como dice Mecano en su canción a Salvador Dalí, “queremos genios en vida”, ya que en la situación económica mundial actual y como también dice la misma canción “andamos justos de genios” y estas pérdidas hacen mella.

viernes, 9 de diciembre de 2011

No serás capaz de soltarlo: "El nombre del viento"

Como mis amigos saben, me encanta leer y leo a diario desde los seis o siete años de edad. No sé acabar un día sin un buen rato de lectura, no llegando seguramente a cinco las noches del año en que no leo. Cada uno tenemos un tipo de lectura que nos gusta y al que somos aficionados. Es como la música: a unos les gusta el pop, a otros el rock, a otros la música clásica.
Mi lectura favorita, es la denominada lectura de evasión y más concretamente los relatos de acción. A veces de espías, a veces de novela negra, a veces de novela histórica y en otras ocasiones de ciencia ficción o ciencia fantasía.
Mi elección de tipo de lectura quizás sea el contrapunto, a lo que por mi formación y profesión me toca leer diariamente: documentos y libros de gestión demasiado pegados al mundo real.
En cualquier caso, las personas adictas a la lectura, cuando elegimos un nuevo libro, lo hacemos con ilusión, con expectativas de disfrutar del libro y de pasar unos días entretenidos. Cuando además el libro pertenece a un nuevo autor, esperamos descubrir un nuevo filón del que seguir disfrutando a través de sus libros. En muchas ocasiones, el libro es entretenido, en algunas ocasiones un “sin más” y en otras, en general las menos, se produce un gran descubrimiento.
Afortunadamente os voy a hablar sobre un gran descubrimiento. Es más, creo que es el libro con el que más he disfrutado en los últlmos años. El libro es: El nombre del viento de Patrick Rothfuss.

Mi horario de lectura durante la semana laboral es aproximadamente de once a doce de la noche y durante el fin de semana, lo amplío un par de horas más.
Este libro es de aquellos que no puedes dejar, el horario de lectura se prolonga, te duele el abandonarlo y consigue que tengas sueño al día siguiente por ese rato adicional que le has dedicado. Además no se te hace la hora en que puedas volver a retomar la lectura donde la dejaste. En resumen: ¡Me ha encantado!.
Si os preguntáis que tiene el libro para parecerme tan especial, es difícil de explicar. Pienso que es como una buena receta de cocina. La dosis correcta de cada uno de los ingredientes y una adecuada combinación de los mismos, hace que el plato esté buenísimo.
Al principio cuando comencé a leer el libro me sentí engañado y a punto de dejarlo. El libro es el primero de una trilogía denominada “Crónica del Asesino de Reyes”. Para un entusiasta de las novelas de acción, el título no puede ser más atrayente y es uno de los motivos por los que lo elegí.
Ya en los primeros capítulos y conforme vas leyendo el libro, no ves claro cuando el protagonista (Kvothe) se va a dedicar a asesinar reyes, y ello hizo que mi idea inicial sobre el libro se viese frustrada.
Afortunadamente, me decidí a seguir leyendo sobre lo que trata el libro: la dura infancia de nuestro protagonista. La novela tiene ciertas dosis de acción, no muy relevantes, en cambio los protagonistas de la novela se te van haciendo amigos cercanos y entrañables. Los amigos y enemigos de Kvothe, su complicada relación con Denna (su inalcanzable amor), sus profesores y el resto de personajes, están magníficamente combinados a lo largo del libro. Diría que lo que hace el protagonista es jugar con nuestros sentimientos consiguiendo que nos metamos en la piel del protagonista y sus problemas.

Los libros con estas características a los ávidos lectores nos generan una paradoja. Por una parte no puedes dejar de leerlo, por otra temes acabar con el placer que te genera su lectura.
Si hay una palabra que define lo que consigue Patrick Rothfuss con nosotros, es estiiiiraaaar nuestro interés y atraparnos en la lectura. Y si no para muestra, basta un botón: hace dos semanas acabé “El nombre del viento” y hoy he ido a por el siguiente tomo de la trilogía “El temor de un hombre sabio”. Haciendo una comparativa con el libro, mi temor es que cuando he preguntado por el tercer tomo, todavía no se ha editado. Este hecho, casi me ha generado ansiedad...




jueves, 1 de diciembre de 2011

¡Por fín!. La Serenísima


¡Por fin!. ¡Por fin!. ¡Por fin!.
Hay ciertas ciudades, como París, Roma o Venecia, que están en la mente de casi todas las personas (principalmente europeas), el poder visitarlas en algún momento de nuestras vidas.
En el caso de que vivas en Europa, te planteas el realizar el viaje en uno de los puentes festivos que se producen a lo largo del año. Este es el caso de mi mujer y yo. Desde hace años, en alguno de estos puentes, nos planteamos el visitar una de las ciudades mencionadas, pero desgraciadamente al final, por motivos de intentar aprovechar mejor los días, no nos salen las cuentas.
Normalmente los problemas se suelen dar con los planes de vuelos. O bien los vuelos salen muy tarde (a partir de las 20:00) y pierdes ese primer día, o bien el vuelo vuelve antes de las 11:00 del último día, por lo que pierdes el día y pagas una noche más de hotel que tampoco aprovechas, dado que no te sirve más que para esperar el vuelo. Incluso se pueden dar los dos casos: que pierdas el primer y el último día, por lo que el viaje te sale caro y no lo disfrutas.
A nosotros, hasta el pasado puente (26 al 29 de noviembre), era una cuestión repetitiva con las tres ciudades mencionadas. El caso más curioso suele ser Paris, en donde incluso miras combinaciones con el TGV. Puedes llegar a conseguir que la ida o la vuelta, te salgan bien, pero no hemos conseguido hasta la fecha que las dos combinaciones sean correctas, por lo que seguiremos intentándolo. Debo ser la única persona que ha visitado siete veces París (por motivos de negocios) y no he conseguido visitar la Torre Eiffel.
Como he dado a entender en el párrafo anterior, en el último puente hemos conseguido eliminar una de las tres incógnitas de la ecuación: Venecia. No me puedo atribuir ningún mérito, puesto que ha sido de forma fortuita. Como en situaciones parecidas, después de mirar las distintas combinaciones, para ir a una de las tres ciudades, una vez más tuvimos que desechar la idea. En vez de ello nos decantamos por Bergamo.
No quisiera quitarle protagonismo a la frase “siempre nos quedará París”, de la película Casablanca, pero Bergamo siempre es una buena opción. Por motivos de trabajo en anteriores empresas, ya conocía Bergamo. También he estado de vacaciones con mi mujer y teníamos muy buenos recuerdos, por lo que nos pareció buena idea.
¡Pero bueno!. ¿Hemos venido a por Bergamo o a por Venecia?. ¡A por Venecia! (Bergamo lo dejaremos para otro día). Lo que nos ocurrió es que estando visitando en coche, ciudades cercanas a Bergamo, se nos ocurrió poner en el GPS, Venecia. ¡Cuál no sería nuestra sorpresa, al ver que la distancia entre Bergamo y el centro de Venecia era de 220 Km!.
¡No nos lo podríamos creer!. Uno de los problemas del viaje directo a Venecia, eran los cambios de medios de transporte que tenías que hacer. En principio tomabas el avión y aterrizabas en los aeropuertos de Treviso o Marco Polo, de ahí, había que coger un autobús, un tren o un barco y viceversa. El planteamiento de la logística de transporte, siempre nos  daba la sensación de ser engorroso y acababa desanimándonos. Si uno tiene tres o cuatro días para el viaje, lo que quieres es aprovecharlos, no desperdiciarlos en colas de esperas y medios de transportes.
A la vista de la distancia, nos animamos a preguntar en nuestro hotel, si el viaje desde Bergamo a Venecia era sencillo. La persona de recepción nos comentó que era sencillísimo y que los nuevos accesos que había en Venecia, lo habían simplificado mucho más. El detalle que nos comentó y que constatamos durante el viaje fue el siguiente:

  • Se coge la autopista en Bergamo, y al contrario que aquí en España, no hay peajes más que cuando hay salidas a los diferentes destinos. Es decir no hay peajes, por cambios de autonomías, provincias o similares. En definitiva 220 km. de autopista de tres carriles y sin interrupciones. Como en Italia se puede circular a 130 Km./hora,  menos de dos horas de viaje. Para cualquiera que le guste conducir: un paseo.
  • A la salida de la autopista, tienes unos kilómetros de autovía, hasta que enlazas con el puente que une la isla con el continente. Tampoco hay peajes, ni colas, ni esperas.

Vista desde el puente de Venecia
 ·     Nada más cruzar el puente, te encuentras, con un megaparking, en donde dejas el coche.
Vista desde el puente de Venecia
·        A la salida del parking cruzas un puente y ¡Ya estás en Venecia!. ¡A disfrutar!.

Para finalizar, comentar que Venecia superó nuestras expectativas. Hay una frase típica de las visitas a las ciudades, que es “perderse por las calles de …”. En el caso de Venecia es inevitable… 

Vista desde una góndola

Esta construida para ello, la combinación de calles, pasajes, puentes (470) y canales es inacabable, pero no por ello menos divertido y fascinante. Es una de esas ciudades a las que prometes volver y es imposible el que te aburra el visitarla, por más veces que vayas.

En la Plaza San Marcos

Con lo fácil que nos ha resultado el viaje, el cómo lo hemos aprovechado y la cantidad de cosas que hemos visto, me parece que vamos a meter en nuestra mochila, la frase siguiente: “cuando no sepamos a donde ir en un puente, siempre tenemos la opción Venecia, vía Bergamo”.
En el canal abierto al mar

 Por cierto. ¿Sabíais que Venecia tiene forma de pez?

Mapa de Venecia



sábado, 5 de noviembre de 2011

La fuga (del negocio), la Fontaneria y las TIC



El otro día el vecino del piso de abajo, subió a nuestra casa para decirnos que en su terraza tenía goteras y pensaba que provenían de nuestro casa y lo mirásemos. Llamamos al seguro de la comunidad y la compañía nos envió a un fontanero a detectar y reparar la avería.





Mientras el fontanero trabajaba me fijé en su profesionalidad, eficiencia y diligencia. No se porqué motivo, se me ocurrió compararla con la relación que algunos CIO´s o responsables de sistemas (yo en mis comienzos), tenemos con la tecnología y el negocio que manejamos.

El fontanero tiene  muy claro lo que tiene que hacer con su negocio, sobre todo en este tipo de casos: encontrar la fuga, repararla y todo ello en el menor tiempo posible. Cuanto antes termine, antes puede empezar con el siguiente trabajo. Es decir su productividad, va directamente ligada con su rentabilidad: a más trabajos que realice, más dinero gana.

Por otra parte, ¿cuál es su relación con sus herramientas?. ¿Con su tecnología?. Mientras el fontanero trabajaba, tenía cerca de sí ,su caja de herramientas, pero su concentración estaba centrada en la tubería (su negocio), ni una sola vez, le dedicó más de cinco segundos a que llave, tipo de tubo, rosca, codo u otro componente tenía que elegir. Prácticamente, no miraba la caja de herramientas. Sabía donde tenían que estar las herramientas y las utilizaba.

¿Nos planteamos nuestro negocio así?, ¿Conocemos cuáles son nuestras averías y nos dedicamos plenamente a ellas?. En muchas ocasiones, me temo, y esto es fruto de la experiencia, que en las TIC, nos gusta más refugiarnos en lo que nosotros conocemos y el resto de los departamentos de nuestras organizaciones no. Es fruto esto, ¿de que nos sentimos más cómodos en ese nicho?. Pensamos qué es:  ¿lo que nos diferencia?, ¿nos permite resguardarnos en una zona tecnológica en donde los demás no es fácil que entren?, ¿marcamos diferencias?.
No lo sé quizás, estas y otras cuestiones son las que hacen que a veces nos preocupemos más de profundizar en las características de por ejemplo,  la nueva versión del Data Dificil Manager versión 10.2 que acabamos de adquirir, en vez de sentarnos con el Director de Ingeniería, el Director Comercial o el Director de Producción, para analizar los problemas del negocio y codo con codo solucionarlos.
Salvando las evidentes distancias de complejidad, existente entre las herramientas utilizadas por nosotros y por el fontanero, no me imagino a éste contemplando y analizando las características técnicas de las llaves que maneja, mientras yo y mi vecino vemos, como la fuga de agua sigue manando y como su piso se va inundando.
Para nuestras organizaciones, las ventajas aportadas en el tiempo que empleamos en ver, analizar y “dominar”, las diferencias existentes entre la versión 10.2 y la 10.1 o la 9.5, no son comparables a las que la organización obtiene de que conozcamos mejor el negocio y su problemática, ayudando a los diferentes departamentos en solucionar “estas averías”.
Lo cierto es que aquellos profesionales de las TIC (¡y conozco unos cuantos!), que se han centrado en el negocio han subido en el escalafón y son los CIO´s que las empresas valoran y necesitan.
Me vais a permitir una experiencia propia. Hace años cuando trabajaba en el sector de telecomunicaciones, estaba yo en mi despacho, cuando nos llegaron unos servidores UNIX de alta gama que habíamos adquirido. En cuanto me avisaron, me levanté y me dispuse a verlos. Iba rápido por el pasillo, cuando me crucé con mi jefe, una persona muy apreciada por mí y un gran profesional: Mariano Maján. Como me vió que iba deprisa, me preguntó con curiosidad:
-          ¿Dónde  vas?.
-          Al CPD, a ver los últimos servidores que nos han llegado.
-          Ni se te ocurra. A tu despacho – me dijo en un tono muy serio y siguió su camino.
Me quedé paralizado en medio del pasillo, intentando buscar una explicación a lo  que Mariano me había dicho. ¿Qué tenía de malo que viese los servidores?.
En los momentos en que no sabes que hacer, lo más apropiado es hacer, lo que te ha dicho tu jefe, por lo que me dirigí a mi despacho y no, a ver los servidores.
Después de estar toda la noche pensando sobre la situación, llegué a entender a Mariano. Lo que el me quería trasmitir de una forma tan tajante (Mariano era así), era que yo, no era el especialista en hardware, ni mis labores eran dedicarme a ello, y sobre todo que no me atrajesen excesivamente ese tipo de actividades. Siendo de un perfil economista, Mariano lo que me estaba indicando, era que la empresa me pagaba por mejorar el negocio a través de la tecnología, y que para atender el hardware había otros perfiles a mi cargo.
Para los que no lo conocisteis, podéis pensar, que había otras maneras de decir las cosas, de explicármelas, etc. Sí, pero esas formas no me habrían hecho pasar toda la noche dándole vueltas a la cabeza sobre la situación , llegando a lo que Mariano quería de verdad trasmitirme.
Por cierto, ¿era realmente necesario para el negocio que yo emplease tiempo viendo los servidores?. ¿Incidió de forma negativa en el mismo, el que no lo hiciese?.
Mariano, que era un autentico profesional y por supuesto, salvando las distancias , trabajaba como el fontanero, obteniendo la máxima productividad y rentabilidad para el negocio, quería que yo hiciese lo mismo. El hecho de que fuese mi jefe, hizo que en el tiempo que trabajé con él, aprendiese de su persona y  mejorase en mis funciones.