martes, 29 de enero de 2013

Best-seller llama a best-seller


En tiempos de mis padres, se solía oír de vez en cuando la expresión “Dinero llama a Dinero”, a lo largo de este año, hemos podido ver en el mundo de los escritores famosos la evolución de esta frase hacia una particular de este mundillo que podríamos denominar “Best-seller llama a best-seller”.
Como he comentado en varias ocasiones soy un enamorado de las novelas de acción (o de evasión) en diferentes géneros. Dentro del mundo de las novelas de agencias de espionaje y contraespionaje, policiacas, thrillers o el nombre que prefiráis hay varios escritores que a lo largo de muchos años han sido algunos de mis favoritos:

·   Robert Ludlum: para mí el mejor en temas espionaje. Libros entre 800 y 1.000 páginas que eres incapaz de soltar. Muy conocido por la saga de Bourne, aunque una vez más las películas (salvo el primero) no tienen nada que ver con los libros (a favor de estos por supuesto). Os los recomiendo todos (sobre todo los primeros). Mi favorito es “El cofre de Constantina”.
·    Trevanian: escritor especializado en libros de asesinos profesionales contratados por agencias gubernamentales. Tiene varios muy buenos, aunque el mejor de ellos y libro de culto para los amantes del género ha sido durante muchos años “Shibumi”.
·    Ian Fleming: puede que haya muchos lectores de este escritor. Pero seguramente se puede multiplicar por 1.000 o 10.000 el número de personas que han visto las películas del protagonista de sus libros: James Bond.

A estas alturas os preguntareis que tiene que ver la enumeración de escritores de Best-Seller con él título del post. Pues, que entre ellos tienen cinco cosas en común:

·    Que los tres eran famosos y vendieron millones de libros. Eran los reyes de los Best-Seller junto con Frederick Forsyth, Tom Clancy y otros dos o tres más.
·  Ligado con lo anterior sus fieles lectores (entre los que me encuentro) eran auténticos consumidores de libros.
·       Que de sus libros han hecho películas para el cine.
·      Que los tres están muertos.
·      Que los herederos de sus “derechos de autor”, han querido hacer con ellos como nosotros en su día con el Cid Campeador, es decir que siguieran ganando batallas (vendiendo libros) después de muertos.

Lo difícil era el cómo conseguir esto último, y aquí entra lo de “Best-Seller llama a Best-seller”. Podían haber intentado seguir la estela alguno de sus propios herederos, pero eso suponía tener el ingenio o contratar a un “negro literario” (o “escritor fantasma”).
Probablemente a un genio de la mercadotecnia (o algún familiar/heredero que le dio muchas vueltas al tema), se le ocurrió el sumar fuerzas. Es decir llegar a un acuerdo con otro escritor famoso de “Best-sellers”, que continuase alguna de las sagas famosas de los fallecidos.
No sé si se les ha ocurrido a todos a la vez, se le ha ocurrido a uno el primero y los demás le han copiado, o utilizan la misma editorial o manager. El caso es que han llegado a acuerdos, con los que el los ganan y nosotros los lectores también. En mi caso los acuerdos que conozco también incluyen a escritores que de los que soy fiel seguidor. Os paso a contar como han quedado las “uniones”.
·     Robert Ludlum ha quedado emparejado con Eric van Lustbader (especialista en libros de acción que transcurren en el lejano oriente). Os recomiendo que leáis la saga de Nicholas Linnear (es tocayo, que se le va a hacer). Esta unión ha sido particularmente prolífica y lucrativa. Ludlum escribió tres libros sobre Bourne. Eric va a uno por año y lleva siete. Entre ambos además cuatro películas llevadas al cine
·    Trevanian emparejado con Don Winslow, escritor especializado en novela negra y libros sobre narcotraficantes. Probablemente el mejor que he leído sobre este último tema ha sido su libro “El poder del perro”. Muy duro pero deber ser fiel a la realidad. Os recomiendo “El invierno de Frankie Machine” (no podréis soltarlo). Esta semana han echado en la televisión la película sobre su libro “Salvajes”, también sobre narcotraficantes. Don Wislow se ha encargado de continuar la saga de Nicholai Hel  en Shibumi (casualmente también tocayo). El libro es Satori y es buenísismo. Trevanian estaría orgulloso.
·      Ian Fleming para terminar ha sido emparejado con Jeffery Deaver, autor entre otros libros de la saga de Lincoln Rhyme (El coleccionista de huesos, etc.). A mí personalmente me encanta “La estancia azul”, libro que aúna acción e ingeniería social. Es un libro que durante años he recomendado a mis alumnos del Master de Tecnologías Informáticas y a todos los que lo han leído les ha encantado. Como no podía ser de otra forma Jeffery, se ha encargado de continuar la saga de James Bond en Carta Blanca.

Espero que después de estas líneas estéis de acuerdo en llamar a este fenómeno literario “Best-Seller llama a best-seller”. Yo por mi parte ha leído prácticamente todos los libros de los seis escritorios anteriores y procuraré seguir haciéndolo con los tres restantes. Se ha demostrado una vez más que “la unión hace la fuerza”.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Gracias Tom...

Me encantan principalmente los libros de aventuras, acción, novela negra, espionaje, etc. (es decir los de evasión que tanto necesitamos en estos tiempos) y debido a mi afán de devorador de los mismos, algunos de mis autores favoritos, desgraciadamente no escriben a la velocidad que cualquiera de nosotros leemos. Por eso todos probamos nuevos autores y por lo tanto nuevas formas de escribir.
Hace unos años descubrí a un escritor llamado Lee Child. Me encantó. A pesar de que sus libros tienen como protagonista a un ex-militar, desde mi punto de vista son más del género de novela negra que de espionaje, agencias americanas gubernamentales, etc.


Su protagonista Jack Reacher ex-policía militar es un hombre duro, de los hombres duros de las novelas de toda la vida. Con un cerebro frio y calculador, analiza e investiga cada una de las posibilidades y situaciones, pero cuando pasa a la acción, pasa a la acción sin miramientos.
Nuestro protagonista es a su vez más un vagabundo, benévolamente quizás lo podamos considerar un trotamundos, sin hogar, sin pretensiones, incluso sin móvil. Va de allá para acá según le sopla el viento y afortunadamente para nosotros sus lectores, en alguna parada de sus viajes, son necesarios sus servicios. El lo define como libertad en estado puro, sin dependencias de ningún tipo.
Generalmente no cobra sus servicios, si no que los presta según lo que le dicta su estado de ánimo, no sus necesidades de dinero.
La escritura de Lee Child es clara y de ir al grano, así como su protagonista. Sus libros son de acción pura y dura y no se recrea como otro tipo de escritores en las complicadas personalidades de sus personajes. Los protagonistas de los libros de Child son fáciles de entender: o son de los buenos o son de los malos. Y obran en consecuencia, rápidamente y a por su objetivo
Uno de los problemas que he tenido con Lee Child, es que a pesar de ser un escritor conocido en USA (su saga de Jack Reacher tiene más de diez novelas), su despliegue en España no ha tenido lugar hasta hace poco tiempo. Yo leí sus dos primeros libros en español “El inductor” y “El enemigo”, hace ya varios años y desde entonces cada vez que iba a una librería buscaba si había editado algo nuevo.
Ya sé, ya sé: podía haber leído sus libros en inglés. Cierto, pero me da mucha pereza. El leer en castellano lo asocio a ocio y el leer en inglés lo asocio a trabajo, por lo que generalmente no me gusta mezclarlos.
A principios de Diciembre estaba con unos amigos en el cine, cuando de repente en un thriller, me sorprendo viendo que van a estrenar en breve la película de “Jack Reacher”, que tiene como protagonista a Tom Cruise. Lo primero que pensé fueron dos cosas:

1.    ¡Bien!. Una película de acción, con unos de mis personajes de novela predilectos. ¡Habrá que ir a verla!
2.    ¿Cómo han elegido de protagonista a Tom Cruise?. Aunque me gustan las películas de acción de Tom Cruise (Mision Imposible, etc.), Jack Reacher mide dos metros y pesa más de cien kilos (es un gigante). He leído que para solucionar esta pregunta que le hicieron hace unas semanas a Lee Child, este respondío educadamente "With another actor you might get 100% of the height but only 90% of Reacher. With Tom, you'll get 100% of Reacher with 90% of the height.". Pienso que en lo del 90% del peso se queda corto…


Posteriormente me vino a la cabeza, otro pensamiento: toda película que protagoniza Tom Cruise, se convierte en famosa, así como sus protagonistas y desde mi punto de vista si la película tiene éxito, es más que probable que sustituya la saga de Misión Imposible por la de Jack Reacher. Conclusión: es más que probable que sus libros se traduzcan y se editen en castellano.
Para comprobar si tenía algo de razón busqué si había algún libro nuevo en castellano de Lee Child y ¡oh casualidad!, se acaba de editar uno de ellos. Otra casualidad es que en la portada del mismo esté el rostro de Tom Cruise en el cartel de la película.
De todas formas: gracias Tom.


lunes, 23 de abril de 2012

Pobre de mí, usuario de Netbook


Como varios de mis amigos me han dicho que se me ha olvidado hablar de temas técnicos, le estaba dando vueltas a sobre que escribir, cuando la semana pasada me he dado de frente con una situación que me ha parecido adecuada para hacerlo.
Si alguno de los que vais leyendo este articulo os parece demasiado técnico (si es aburrido no digo nada), os pediría que intentaseis llegar a las conclusiones y por el camino os sintieseis como cuando escucháis por primera vez una canción en inglés, quedaros con la música y no os preocupéis excesivamente por la letra.
Este artículo va dedicado a una amiga que piensa que su relación con su nuevo y flamante iPad tiene momentos problemáticos.
En las últimas dos ocasiones en donde ha finalizado mi periodo de permanencia con Orange, y he acumulado los suficientes puntos como para poder renovar mi móvil, en vez de elegir un Smartphone, me he decido por un Netbook. Tenía  ya un HP Mini 110 (para mi hija) y esta vez lo que tocaba era un ACER D255 (para mi hijo).
El hecho de que me llegase a la dirección postal que solicité fue una odisea, peros eso lo dejamos para otro día.
Cuando llegó por fin el Netbook, lo desembalo, lo arranco y primera sorpresa, me encuentro con que tiene un sistema dual de arranque. Por una parte Android, y por otra parte Windows 7 Starter. Adicionalmente venía como el anterior HP Mini, plagado de software preinstalado y dispuesto para su compra (antivirus, utilidades, Microsoft Office, etc.).
Mi hija ya llevaba un tiempo quejándose de que su portátil iba muy lento (motivo o excusa válida para ella para coger el mío) y vista la pinta que tenía el nuevo netbook al arrancar, con todos esos iconos de software preinstalado y las varias pantallas que tenías que cerrar diciendo que no, que no querías suscribirte a todo ese software, , la pinta final era que mi problema con los netbooks lentos se iba a duplicar. Por cierto, cada día es más difícil encontrar el botón con la opción “NO”.  
Con toda la pereza del mundo decidí ponerme la “gorra de técnico" y optimizar los dos netbooks. Mala decisión y un montón de horas hasta buscar la susodicha gorra.
Lo primero que me recordó mi "gorra de técnico", es que, como en muchas otras situaciones en esta vida, cuando vas a hacer cosas cuyo resultado final no está muy claro, es mejor ser hábil con la “marcha atrás”. Esto en informática se traduce en poder volver a la situación inicial. En este caso equivalía a hacer una imagen (no un backup) de los discos duros. Para aquellos no muy expertos, esta operación se traduce en generar un fichero equivalente al disco duro del ordenador. No una copia a nivel de ficheros, sino una copia a más bajo nivel, de tal forma que en un único fichero, tienes todo el contenido de tu disco duro
Para aquellos nostálgicos, se realizó esta operación durante muchos años con un producto líder y pionero como fué Norton Ghost. En la actualidad, hay otros productos, que a mí en particular me gustan más, como el Acronis True Imagen Home.
Para poder hacer la imagen según mi método preferido, es necesario tener una unidad de DVD, cosa que los netbooks, no poseen. ¡Hala!, a comprar o pedir una. También es necesario un disco duro portátil con conexión USB, para almacenar la imagen del disco. Lo mismo, a pedir o comprar una (no vale un pendrive, por ser el sistema de ficheros FAT32 en vez de NTFS). En este caso ya disponía de uno.
Arrancando con el CD-ROM de Acronis y eligiendo las opciones oportunas, generé en unos veinte minutos la imagen del disco.
Siguiente elección: ¿qué sistema operativo monto en los netbooks?¿Linux, Android,  Windows XP o Windows 7?. Como es para mis hijos Linux o Android, no son una opción inicialmente válida. Teniendo en cuenta que ambos portátiles tienen una capacidad máxima de 2 Gb. de memoria, Windows XP no parece mala solución. Decidí empezar por este sistema y después ver si merecía la pena probar con Windows 7.
Fui a las web´s de ambos fabricantes a ver que drivers, tenían disponibles. Esto que parece tan fácil, se complica cuando tienes que averiguar que netbook tienes exactamente. Es decir el HP mini, era realmente el HP Mini110-3040ss y el Acer D255 era un D257. Primer problema, el HP si disponía de drivers para Windows XP pero en la web de Acer no había. ¿Qué se hace en estos casos?. Olvidarse de los fabricantes de los netbooks y fijarse en los fabricantes de los componentes. Para ello en ambos portátiles se va a Panel de Control/Administrador de Dispositivos, y sacamos unos pantallazos de los drivers instalados, que es lo que tendremos que buscar.
Analizando ambos portátiles, nos encontramos con que de los cuatro drivers importantes, tienen tres iguales (Video, LAN, Card Reader) y uno diferente (Wifi). Los drivers iguales no presentan problemas al ser de fabricantes consolidados (Intel y Realtek), con el cuarto es diferente. El fabricante es Atheros (Qualcomm) y en su página web no están los drivers (o por lo menos yo no he sido capaz de encontrarlos). Así que encuentro (¡¡ tiene narices el tema !!) una filial en Chequia (http://www.atheros.cz), en donde sí que están.
Bueno, ya podemos ponernos manos a la obra, cojo el CD-ROM de Windows XP, y arranco el PC, al cabo de unos minutos descubro (realmente recuerdo), que el CD_ROM original del Windows XP Profesional, no tiene soporte de los discos SATA de los netbooks (¡¡ genial !!). Existen dos opciones para insertar los drivers o comprar una disquetera externa vía USB (no me gusta) y cuando arranca pulsar el famoso F6 o montar mi propio CD-ROM, sumando al original los drivers que necesito.
Después de un par de resoplidos y a punto de coger la “gorra de técnico” y devolverla al desván, me bajo el “nlite” (http://www.nliteos.com/) y con los drivers seleccionados monto mi propio CD. Por fin arranco, se me reconoce el disco e instalo el sistema operativo. Adicionalmente, selecciono los programas gratuitos y portables, que necesita mi hija, le paso el netbook y le digo que lo pruebe por unas horas.
Al día siguiente, cargado de más energía y paciencia, decido instalar Windows 7, encontrándome con la siguiente decisión: ¿qué versión?. Los dos netbooks vienen con Windows 7 Starter, que sólo es capaz de gestionar 1 Gb de memoria, por lo que no puedo utilizar toda la capacidad de los netbooks. Por otra parte, tampoco es para echar cohetes (pero siempre será mejor disponer del doble de memoria). Como los portátiles vienen con la etiqueta del número de licencia, pero no con el DVD-ROM del Windows 7 Starter, me decido a probar con la versión profesional.

Esta vez el DVD-ROM, si me reconoce el disco SATA, por lo que no necesito montar mi propio DVD y la instalación es más sencilla. A la hora de montar los drivers para Windows 7, les he cogido cariño a los de los fabricantes de los componentes (incluidos los checos), por lo que no utilizo, ni los de HP, ni los de ACER. Me funcionan estupendamente. Finalizo actualizando el sistema con Windows Update, instalo el software portable y se lo vuelvo a pasar a mi hija. En función de los que más le guste elegiremos una de las dos opciones y podré guardar de nuevo durante una temporada la “gorra de técnico”.
Conclusiones
Me gustaría sintetizar lo anterior. ¿Los pasos dados están al alcance de un usuario medio?. ¿Tenéis amigos en esta situación?. Si uno se compra un netbook, ¿está condicionado a adaptarse a lo que ha adquirido o es necesaria una odisea para pasar a otra situación de uso?. Sumad sólo el despliegue de medios necesarios: el número de horas a invertir, un PC adicional (no puedes hacer todas las operaciones, solo con el netbook), una unidad externa de DVD-ROM, un disco duro USB, las versiones de Sistemas Operativos, etc. Sacad vosotros mismos la conclusión.
Y finalmente para terminar pongámonos en tres diferentes situaciones e intentemos valorarlas social y económicamente.
1.    Tengo un netbook que he adquirido a bajo coste (el caso descrito). Es mi netbook y las horas invertidas, las quito de mi ocio.
2.    Tengo un netbook adquirido a bajo coste, pero no me siento cualificado para hacer lo descrito o no tengo tiempo. ¿Cuánto estoy dispuesto a pagar para que una empresa de TI me lo haga?
3.    Un amigo tiene un Netbook y me pide a mí que se lo haga. ¿¿??. Me quedo sin amigo, esquivo la situación, le digo lo que cuesta, a expensas que no me crea.
4.    Un amigo me dice que está pensando si comprar un portátil estándar o un netbook?






sábado, 17 de marzo de 2012

Segunda parte: "El temor de un hombre sabio"


Ya he leído hace unas semanas la continuación de “El nombre del viento”, el segundo tomo de la “Saga el Asesino de Reyes” de Patrick Rothfuss. Como comenté en mi anterior artículo, quedé encantado con el primer libro, por lo que me lancé ávidamente a por el segundo.
Voy a tratar de resumiros de una forma sencilla lo que me he encontrado a través de su lectura.
No sé de donde recibe este hombre, el nombre de sus libros y el nombre de la saga. No tengo nada claro después de leerme este segundo libro, ni quien tiene el temor, ni de que tiene el temor, ni quien es el hombre sabio.
Así mismo, sigo sin ver en el horizonte de la saga, a que rey van a matar, por qué lo van a matar y me imagino que el asesino por reducción al absurdo será Kvothe.
Si os preguntáis si el libro me ha encantado, la respuesta es que sí, ha sido de nuevo un placer recorrer las vidas de los personajes, nuevos lugares, etc. Así como a mí me ha encantado, me encuentro tanto a través del blog, como del contacto personal con personas y amigos, que me dan respuestas contradictorias, que generalmente se pueden resumir en dos: lo que les ha encantado y los que “ni fu ni fa” (expresado literalmente).
No sé si es por llevarme al gato al agua, pero considero que estos últimos son otra cara de la misma moneda, es decir personas que han leído ambos libros, les han gustado, pero se han quedado con un toque de insatisfacción. Esto a su vez puede ser una de sus virtudes.

Voy a tratar de explicarme. Como ya comenté en el artículo anterior, No serás capaz de soltarlo: "El nombre del viento" considero que una de las mayores virtudes de Patrick Rothfuss, es saber estiiiiirar la lectura. Es decir que quieras seguir leyendo y leyendo, lo que pasa es que a algunos de sus lectores, puede que se cansen de este tipo de trama y escritura. Es perfectamente entendible. A cualquiera de nosotros nos hubiese gustado que en el libro se encontrase con los Chandrian y hubiese más peleas directas. Se supone que es el argumento principal y no hay forma de llegar a destino.
De forma análoga nos gustaría que su relación de Denna llegase a buen puerto en vez de ser (y más en este segundo tomo), una complicada relación en donde no se sabe cómo va a terminar cada encuentro entre ellos.
Nos encontramos con un libro en donde el asesino, no mata, no se va con la chica buena, no mata a los malos y que todos pensamos que es mucho tomate para cocinarlo en teoría en el último libro de la trilogía que por supuesto no sabemos cuándo va a salir. Algunos nos planteamos que con todo lo que queda pendiente tres tomos pueden resultar escasos. Evidentemente el maestro del estiiiiirar, puede frustrar la relación con el lector.
Personalmente no veo otra solución que disfrutar con la lectura de este segundo tomo y esperar con paciencia a que salga el tercero.
Por cierto y como avance de mi próximo artículo os recomiendo que a los que os guste este tipo de lectura le echéis un ojo a “La Saga del Vatídico” de Robin Hobb, que es lo que he leído después de “El temor de un hombre sabio” y me ha encantado.



lunes, 6 de febrero de 2012

También en Tecnología “no hay nada mejor que encontrar un amor a medida”


Pues eso y os voy a comentar el por qué pienso así. Estaba hace unos días en una tienda de electrónica matando el tiempo cuando al pasar cerca de unas estanterías donde había auriculares (headphones como dicen los anglófilos), me percaté de que había un padre más o menos de mi edad con su hijo de unos 16 años, delante de las mismas dudando que adquirir.
Uno de mis múltiples defectos, es que cuando veo a alguien con cara de incertidumbre, a la hora algún objeto de los que considero que entiendo o he probado, me entra la tentación de echarle una mano. Esto me pasa principalmente con los dispositivos de tecnología y con los libros (más a menudo). Si veo a una persona en frente de la estantería de libros de acción y tiene delante de la vista a alguno que he leído y me ha gustado se lo recomiendo.
Pues bien, en esta ocasión y una vez más primó la tentación sobre la precaución y acercándome al padre le pregunté si entendía de auriculares o quería que le echase una mano.
Cuando haces este tipo de preguntas, habitualmente la gente mira si llevas el uniforme propio de la tienda o tienes pinta de pertenecer a la misma. Cuando se dan cuentan de que no es el caso, te miran de forma un poco suspicaz, ya que no solemos estar habituados a que la gente se preocupe por nosotros y nos intente ayudar, aunque sea en un tema tan trivial como el que estoy contando.
En fin, estaba en esas intentando explicarle a aquel buen hombre cuales eran las características principales que se debían tener en cuenta a la hora de adquirir unos auriculares (rango de frecuencias, decibelios, supresión de ruido, etc.), así como si me podía decir el uso a que iban a ir dirigidos (en el salón de casa, para correr, para viajar, etc.). En función de esto último suelo recomendar: supraaurales (se apoyan sobre el pabellón auditivo), circumaurales (rodean completamente la oreja) o Intrauriculares (se introducen dentro del oído).
Conforme iba comentando estos aspectos al padre, me dio la sensación de que el hijo, no estaba muy atento a mis explicaciones y prefería recorrer la estantería, contemplando los diferentes auriculares de moda exhibidos.
A su vez, su padre y yo íbamos recorriendo las estanterías y tomando las cajas de los diferentes modelos expuestos con el fin de refrendar la teoría con la práctica.
Andábamos en estas, cuando ví unos auriculares Sennheiser, que me llamarón la atención por el precio que tenían. Era un modelo exactamente igual al que yo tengo, estaba de oferta y valían tres veces menos que lo que yo había pagado en su día por ellos.


Los cogí y le di al buen hombre una disertación acelerada, por el interés que yo tenía en trasmitirle lo que consideraba que era una oportunidad de adquirir unos buenos auriculares a un precio de risa. Le comenté lo que era la marca Sennheiser en el mundo de los auriculares, el precio real de los mismos, que yo estaba encantado, etc.
Cuando acabé y considere que ya había cumplido con mi deber de asesorar a aquel hombre en la medida de mis posibilidades, lo dejé para que tomase la decisión en función de lo que había oído y sus posibilidades económicas. No acostumbro a meterme en la cartera de los demás.
En el instante en el que me alejé y me fui por otra zona de la tienda, fue cuando el hijo que hasta aquel momento no se había sentido atraído por mi disertación técnica se aproximó a su padre. Como observé, que el padre tenía en sus manos la caja de los Sennheiser y parecía que le repetía mis argumentos a su hijo me dí por satisfecho.
Al cabo de un rato y una vez fuera de la tienda, me crucé con ellos en la puerta. El hijo iba la mar de contento con unos auriculares de moda con calaveras blancas y negras pintados en la periferia de los auriculares.
Me fui dando vueltas a la cabeza sobre lo que había pasado y como dice uno de los mejores comerciales que conozco intenté ponerme en el lugar de cada uno de nosotros, llegando a las siguientes observaciones:
·         Lo que pensaba el hijo:
o   Este “carca” porqué se acerca a mi padre a soltarle semejante discurso y se mete en donde no le llaman.
o   Espero que mi padre no le entienda la mitad de lo que le diga, desconfíe y no le haga caso.
o   Quiero unos auriculares que estén de moda, que sean los que imperan en mi cuadrilla y que mis colegas sientan envidia.
·         Lo que pensaba el padre:
o   ¿Qué interés le moverá a este hombre a darme toda esta charla?
o   ¿Con que auriculares se quedara satisfecho mi hijo?
o   Si le hago un regalo que no le gusta, “tengo” auriculares para todo el año.
·         Lo que pensaba yo:
o   Han dejado pasar una buena oportunidad para tener auriculares para siempre.
o   El año que viene estará aburrido de la moda y de los auriculares “fashion” de este año.
o   Han pagado los auriculares de moda (vie el precio) cuatro veces lo que valían los de calidad.
o   Una vez más he hablado donde no me lo han pedido.
o   Si hubiese llevado la gorra de comercial, me habría preocupado de averiguar cual era el verdadero cliente (el hijo) y no al que yo quería ayudar (el padre).


Es más que probable que de nuevo me encuentre de nuevo ante una situación parecida y proceda de la misma manera, ya que cada uno es como es. De todas formas hay un par de frases que desde mi punto de vista es un resumen de la situación:
·         A pesar de la situación económica, no hacemos caso de lo que nos dicen y  seguimos gastando lo que no debemos, en cosas que no lo merecen, por la preocupación de nuestro entorno y el que dirán.
·         Viendo la alegría del chaval por haberse salido con la suya a pesar de la opinión de los mayores, se hace cierta la frase de la canción de Sabina “no hay nada mejor que encontrar un amor a medida”

lunes, 26 de diciembre de 2011

Siempre llego tarde con Apple...


Lo siento Steve, me había prometido escribir este articulo, pero no se como lo hago, siempre llego tarde con Apple. A pesar de los años que llevo en la profesión y en el mundo de las tecnologías, mis querencias no han ido siempre alineadas con el mercado.

Esto es lo que me ha pasado desde hace más de 20 años con Apple. Me imagino que con solo leer la frase anterior, muchos abandonareis la lectura, me tildareis de raro o bien os habrá intrigado y deseareis saber el porqué.
La evolución de mi relación con Apple empezó con una fase de rechazo. En aquel entonces trabajaba yo en una gran empresa de automoción.

NOTA: no es lo mismo una empresa grande que una gran empresa.

En aquellos momentos Microsoft y Apple estaban en una guerra de despliegue en diferentes países. En el mundo académico, maquetación, diseño y otros y principalmente en USA ganaba Apple. En el resto de países todavía no estaba tan claro. En España en el mundo universitario también ganaba Apple y en el mundo industrial estaba en discusión.  Yo veía ambos mundos, ya que mi trabajo principal se desarrollaba en el sector de la automoción y a su vez era profesor asociado en la Universidad Pública de Navarra.
Pero…, me llegó el momento de elegir. No sólo teníamos ordenadores en las oficinas de la empresa, si no que empezamos a desarrollar un complejo proyecto de producción en planta, en competencia con otros países de nuestra propia multinacional. No hay nada tan competitivo. El que gana los proyectos, se lleva la fabricación y al perdedor puede que le cierren la planta y se la lleven a otro sitio.
En esta situación tenía que elegir que ordenadores ubicábamos en planta para el control directo de máquinas, plc´s, etc. Ese entorno no era el hábitat natural de los Mac, y aquí fue donde para mis proyectos, Apple perdió la batalla. Dado que elegía PC´s para planta industrial, no iba a elegir Mac para oficinas. No era eficiente tener dos plataformas diferentes que mantener. Además en aquella época el mundo de las redes locales estaba amaneciendo y ambas plataformas tenían diferentes sistemas (Appletalk para Mac e IPX/SPX para PC´s)
Si sólo hubiese sido éste mi encuentro con Apple, no habría pasado a la siguiente fase de la relación: el odio.
Al año siguiente, me tocó dar clase de Métodos de Programación en la Universidad y me pidieron que si no me importaba me iban a cambiar el aula de prácticas de PC´s que había tenido hasta ese momento por una de Macintosh Classic. Ese fue mi primer contacto directo, con productos de Apple.



Las prácticas de mi asignatura eran de programación con Turbo Pascal. Cada cinco minutos se me “colgaba” un ordenador y no paraba de ir de un puesto a otro, intentando que los Mac funcionasen. No llegué a saber si la culpa la tenía la configuración del Mac o si el Turbo Pascal no era el programa ideal para dicha plataforma, pero tuve un cuatrimestre “fabuloso” en las clases de prácticas y al acabar el mismo, solicité un cambio de aula y nunca más he vuelto a pisar las aulas de Mac.
A pesar de mis reticencias al mundo Apple, seguí con curiosidad (no muy de cerca), los movimientos de Steve Jobs: su salida de Apple y la fundación de NeXT. Estaba claro quien había sido el genio creativo de Apple. Una persona que no se resistía a vivir de las rentas o tener un momento de bajón o recaída por haberse visto obligado a abandonar la empresa que había fundado, si no que al día siguiente estaba montando otra con ordenadores novedosos y tecnológicamente más avanzados. Nunca sabremos hasta donde podía haber llegado Steve con NeXT si Apple no lo hubiese reclamado de nuevo. Durante un tiempo me seguí olvidando de Apple, pero cuando veía una noticia de Steve, despertaba mi curiosidad. A él si lo tenía en alta estima,
Pero una cosa era la curiosidad y otra mis sentimientos hacia Apple. Recuerdo que la vuelta de Steve, vino marcada, no por expansionarse, si no por centrarse en el nicho de adoradores de Mac y de la ampliación de dicho círculo en base a mejoras técnicas y de diseño. ¡Aparecieron los ordenadores de colores!
 Con el paso de los años Apple se fue introduciendo más en el mundo multimedia y apareció en escena el iPod. Con mi negativa predisposición hacia Apple, no entendía el furor que causaba la posesión de dicho dispositivos. Hacía años que tenía varios reproductores mp3. Algunos buenísimos como los de Creative. ¿Por qué motivo me iba a pasar al enemigo?. Además, varios de mis amigos se vanagloriaban de tener un iPod, como si fuese un distintivo social.
Pero…, la vida da muchas vueltas y un día un amigo, me comentó que a su vez un amigo suyo, se quería quitar su iPod Clasic de 30 Gb y que lo dejaba a buen precio. Más picado por la oportunidad y por la capacidad del dispositivo, que por las ganas de arrimarme a Apple, al final me decidí y lo adquirí.


No empezamos con buen pie, aquello de que el dispositivo funcionase en base a iTunes, no me hacía mucha gracia. Al final me acostumbre al aparato y de todas formas puse un intermediario entre ambos (los auriculares eran de Creative). Con el paso del tiempo (y la necesidad familiar) incluso me compré un iPod Nano y le cedí el Classic a mi hija.
Siguió pasando el tiempo y con esto de engancharme a última hora cayo en mis manos un iPhone 3GS. La verdad es que por más que te lo expliquen hasta que no tienes uno y lo empiezas a usar, no entiendes el concepto de AppStore y la estrategia Apple. Llevo muchos, muchos años comprando software a nivel empresarial, y eso de que tengas un dispositivo, que por 0´79 (menos que un café) pudas comprar aplicaciones, me sigue pareciendo sorprendente.
Pero bueno, ¿habíamos venido a hablar de Apple o de Steve?. Cuando oigo los diferentes adjetivos, que se usan con Steve Jobs: visionario, innovador, etc., me da la sensación de que hay diferentes apreciaciones. Desde mi punto de vista, ¿inventó el primer reproductor mp3?, ¿inventó el primer teléfono?. Evidentemente no. ¿Entonces de donde sale su visión e innovación?. Pues de trabajar duro, pensando en las personas, no en la tecnología por la tecnología. Intentar que la relación hombre-máquina fuese intuitiva y sencilla. Con ello ha conseguido cambiar las tendencias tecnológicas del siglo XXI. A día de hoy a la gente le importa el AppStore, el Marketplace de Android y las redes sociales. Es decir el lado humano de la tecnología. ¿Conocéis a alguien interesado en las versiones de Sistemas Operativos, hojas de cálculo o similares?
A día de hoy ha cambiado mi relación con Apple y a pesar de que hay cosas que me siguen pareciendo una tiranía (su visión de flash en iPhone/iPad, el uso de iTunes, la no inclusión de tarjetas SD, etc.), no tengo inconveniente en adquirir y usar sus productos. Es más, a mi alrededor varios de mis amigos han cambiado del mundo PC al Mac y estaba tentado en adquirir un MacBook Air, pero…, se han cruzado los Ultrabooks por el medio y habrá que esperar a ver que pasa.
Como colofón de este ligero “In memoriam” de Steve Jobs, sus empresas y sus logros, debemos lamentar la pérdida que hemos tenido con su marcha, pues como dice Mecano en su canción a Salvador Dalí, “queremos genios en vida”, ya que en la situación económica mundial actual y como también dice la misma canción “andamos justos de genios” y estas pérdidas hacen mella.

viernes, 9 de diciembre de 2011

No serás capaz de soltarlo: "El nombre del viento"

Como mis amigos saben, me encanta leer y leo a diario desde los seis o siete años de edad. No sé acabar un día sin un buen rato de lectura, no llegando seguramente a cinco las noches del año en que no leo. Cada uno tenemos un tipo de lectura que nos gusta y al que somos aficionados. Es como la música: a unos les gusta el pop, a otros el rock, a otros la música clásica.
Mi lectura favorita, es la denominada lectura de evasión y más concretamente los relatos de acción. A veces de espías, a veces de novela negra, a veces de novela histórica y en otras ocasiones de ciencia ficción o ciencia fantasía.
Mi elección de tipo de lectura quizás sea el contrapunto, a lo que por mi formación y profesión me toca leer diariamente: documentos y libros de gestión demasiado pegados al mundo real.
En cualquier caso, las personas adictas a la lectura, cuando elegimos un nuevo libro, lo hacemos con ilusión, con expectativas de disfrutar del libro y de pasar unos días entretenidos. Cuando además el libro pertenece a un nuevo autor, esperamos descubrir un nuevo filón del que seguir disfrutando a través de sus libros. En muchas ocasiones, el libro es entretenido, en algunas ocasiones un “sin más” y en otras, en general las menos, se produce un gran descubrimiento.
Afortunadamente os voy a hablar sobre un gran descubrimiento. Es más, creo que es el libro con el que más he disfrutado en los últlmos años. El libro es: El nombre del viento de Patrick Rothfuss.

Mi horario de lectura durante la semana laboral es aproximadamente de once a doce de la noche y durante el fin de semana, lo amplío un par de horas más.
Este libro es de aquellos que no puedes dejar, el horario de lectura se prolonga, te duele el abandonarlo y consigue que tengas sueño al día siguiente por ese rato adicional que le has dedicado. Además no se te hace la hora en que puedas volver a retomar la lectura donde la dejaste. En resumen: ¡Me ha encantado!.
Si os preguntáis que tiene el libro para parecerme tan especial, es difícil de explicar. Pienso que es como una buena receta de cocina. La dosis correcta de cada uno de los ingredientes y una adecuada combinación de los mismos, hace que el plato esté buenísimo.
Al principio cuando comencé a leer el libro me sentí engañado y a punto de dejarlo. El libro es el primero de una trilogía denominada “Crónica del Asesino de Reyes”. Para un entusiasta de las novelas de acción, el título no puede ser más atrayente y es uno de los motivos por los que lo elegí.
Ya en los primeros capítulos y conforme vas leyendo el libro, no ves claro cuando el protagonista (Kvothe) se va a dedicar a asesinar reyes, y ello hizo que mi idea inicial sobre el libro se viese frustrada.
Afortunadamente, me decidí a seguir leyendo sobre lo que trata el libro: la dura infancia de nuestro protagonista. La novela tiene ciertas dosis de acción, no muy relevantes, en cambio los protagonistas de la novela se te van haciendo amigos cercanos y entrañables. Los amigos y enemigos de Kvothe, su complicada relación con Denna (su inalcanzable amor), sus profesores y el resto de personajes, están magníficamente combinados a lo largo del libro. Diría que lo que hace el protagonista es jugar con nuestros sentimientos consiguiendo que nos metamos en la piel del protagonista y sus problemas.

Los libros con estas características a los ávidos lectores nos generan una paradoja. Por una parte no puedes dejar de leerlo, por otra temes acabar con el placer que te genera su lectura.
Si hay una palabra que define lo que consigue Patrick Rothfuss con nosotros, es estiiiiraaaar nuestro interés y atraparnos en la lectura. Y si no para muestra, basta un botón: hace dos semanas acabé “El nombre del viento” y hoy he ido a por el siguiente tomo de la trilogía “El temor de un hombre sabio”. Haciendo una comparativa con el libro, mi temor es que cuando he preguntado por el tercer tomo, todavía no se ha editado. Este hecho, casi me ha generado ansiedad...