A veces una ilusión
se te mete en la cabeza y empiezas a trabajar en ella, sin pensar en su
alcance, su factibilidad, tus posibilidades de realizarla, etc. Estos aspectos que en
tu trabajo diario tienes que medir con cuidado y eficacia no cuentan. ES UNA
ILUSIÓN.
Esto es lo que me
pasó a mí hace 10 años. Lo he escrito bien: 10 años. Probablemente os parezca
raro el que conozca con precisión cuando lo empecé. Normalmente como la mayoría
de las personas que conozco, escribo en un documento la fecha de finalización y
no la de comienzo, pero algo debí intuir cuando en este caso, puse en la
primera página, el día y la hora exacta en la que comencé la novela.
Desde hace años me ha
gustado el escribir y a pesar de tener varios libros técnicos y algún premio
por ellos, siempre me había preguntado si sería capaz de escribir una novela.
No me acuerdo ya, cómo ni por qué tomé la decisión en aquel momento. Solo que
encendí el portátil y me puse a ello.
Evidentemente uno
escribe sobre los temas que le gustan, por lo que decidí centrarme en una novela
de acción. También tengo claro el porqué del protagonista y su trabajo. En
aquel entonces trabajaba en una empresa en la que las patentes eran vitales
para la misma.
Pensando en todo lo
que había leído hasta aquel momento, la mayoría de los protagonistas de novelas
de acción relacionados con descubrimientos tecnológicos, eran espías al
servicio de sus países.
Pensé en trasladar la
novela al mundo empresarial, por lo que creé un detective enfocado a casos de
espionaje industrial, que es en donde hoy en día se dan los casos de incidentes
de patentes. No hay más que ver los juicios entre Apple y Samsung.
Al principio la
ilusión es muy fuerte y conseguí escribir rápidamente unas 100 hojas, que puse
a disposición de la crítica familiar. Les encantó y me animaron a seguir y
terminar el libro. Debido a diferentes motivos: cambio de trabajo y sector, nuevas
responsabilidades y otro conjunto de motivos, abandoné el seguir con el libro.
Un motivo que produjo
una importante bajada en la ilusión de hacer el libro, fue diferentes charlas
con personas que habían intentado publicar sus libros, y la dificultad para
hacerlo por los métodos tradicionales. A día de hoy sigue siendo muy difícil en
que los editores lean tus obras, confíen en ti y te den una oportunidad.
El año pasado y con
motivo de publicar el libro de mi hijo Sergio aprovechando los nuevos sistemas
de autopublicación, fui cogiendo experiencia en manejarme con ellos y además de
publicar el libro de mi hijo, publiqué yo también un libro técnico sobre MS-Visio
que me satisfizo bastante.
En esos momentos mi
mujer comentó con mi hijo Sergio (el auténtico escritor de la familia), la
historia de mi novela y como me había rendido. Sergio tiene muchas buenas
cualidades, dentro de las cuales una de las más importantes es la constancia. Utilizándola
durante los últimos meses, constantemente me ha empujado a terminar mi novela,
mientras el a su vez preparaba su segundo libro.
Como uno no puede
resistirse a los deseos de un hijo volví a retomar el libro, con la intención
de acabarlo. Hace aproximadamente unas cinco semanas que al fin lo terminé y
desde hace tres, ya se encuentra disponible en las librerías más grandes del
mundo: Amazon (tapa blanda y Kindle) e iTunes.
Quisiera agradecer
además de a mi mujer e hijos (Anabel, Sergio, Diana) a los amigos como Javier,
Eduardo, Ricardo, Fran, Mikel, Jorge, Juan y varios más que seguro que me dejo,
por ser los primeros en creer en mí, adquirir el libro y darme sus opiniones y
puntos de mejora.
Para los demás, aqui os dejo el primer capítulo del libro para que podaís echarles una ojeada y animaros a leerlo entero.
Después de muchos años sin conocer el manejo
de una máquina fotográfica y solo sacar fotos con la típica máquina de bolsillo
en modo automático, me decidí a comprarme una Nikon D3200, es decir una máquina
fotográfica digital de objetivos intercambiables (las antiguamente denominadas
réflex). A pesar de tener varios amigos que disfrutan un montón con la fotografía
y pretenden contagiarme su entusiasmo, no tenía claro si aquello me iba a
enganchar por lo que en ese momento preferí adquirir el modelo más sencillo de
la amplia gama de Nikon.
Como me vio metido en harina, mi amigo
Eduardo (y mentor en este arte) me prestó uno de sus libros favoritos: "Los
Secretos de La Fotografía. Guía de Campo" de Bryan Peterson. La verdad es
que el libro es muy interesante y me lo leí en pocos días. Un apartado que me llamó
especialmente la atención fue el capítulo dedicado a la macrofotografía, siendo
prácticamente el único en donde recomienda la compra de algunos accesorios
interesantes para cualquier máquina fotográfica.
Dada mi inexperiencia total en estos campos,
me pareció muy curiosa el especial hincapié que ponía en la utilización de una
“lente de aproximación” (o Close-up): la Canon 500D. Una lente de aproximación
es un filtro (como los de protección UV), que colocas en el objetivo que usas
en tu máquina y automáticamente conviertes tu objetivo en un objetivo para
macrofotografía (fotografía de detalle de pequeños objetos, insectos, etc.).
Debido a mi curiosidad estuve indagando más en diferentes páginas web, sobre
este tipo de filtros y principalmente por el recomendado por Bryan Peterson.
Una de las cosas más curiosas y que más se
repetía en los foros, era lo irónico que parecía que siendo Bryan un declarado
defensor de las máquinas y objetivos Nikon, en este caso recomendase comprar un
filtro de Canon.
Después de darle muchas vueltas y leer
bastante en Internet sobre las características
técnicas del producto, al final me decidí a comprar dicho filtro. Lo
encargué y cuando a los días me llegó, con el ansia típica del novato, me
dispuse a probarlo. Según Canon al filtro 500D, se le saca más partido, cuando
se utiliza en combinación con objetivos en la gama de longitudes 200-300mm, así
que cogí mi "Sigma 70-300 / 4-5,6 DG Macro", que en principio cumplía
con dichos requisitos y me dispuse a
realizar unas maravillosas fotografías.
Cuál fue mi decepción al colocar todos los
componente en teoría correctamente y ser mi flamante nueva Nikon D3200,
completamente incapaz de enfocar. A través del visor todo se veía borroso.
Solté todo y lo volvía a colocar varias veces. Probé en diferentes modos de la
máquina. En manual y en automático y de las diferentes combinaciones que se me
ocurrieron en esos momentos. No hubo forma.
Con la desilusión típica del novato y más
teniendo en cuenta el desembolso que acababa de realizar en el filtro, me sentí
frustrado. No viendo ninguna solución por mí mismo y encontrándome de
vacaciones en la costa y lejos de mis amigos expertos en fotografía, sólo se me
ocurrió recurrir al soporte brindado por los Centros de Soporte de los
fabricantes. Escribí el siguiente email
tanto a Canon como a Sigma.
Pregunta inicial a ambos Centros de Soporte.
“He adquirido una lente close-up 500D y no
hay forma de enfocar con ella mi objetivo "Sigma 70-300 / 4-5,6 DG
Macro". http://www.sigma-photo.es/Objetivos/subgrupos.asp?idP=123 Tengo
una cámara NIKON D3200. Me gustaría saber cómo puedo solucionar mi problema.
Gracias”.
A continuación paso a comentar las respuestas
de ambos Centros de Soporte
Respuesta inicial del Centro de Soporte de Canon
“Le informamos que nos disponemos de ninguna
"lente" o accesorio Canon que sea 500D. Con esta referencia solo
tenemos la cámara EOS 500D. Si usted hace referencia a la misma y está teniendo
problemas de funcionamiento con accesorios de terceros, tendrá que contactar
con el fabricante de los mismos para que le puedan ofrecer asistencia. Si el
problema de enfoque le sucede tanto con objetivos Canon como con objetivos de
terceros, entonces contacte con uno nuestros centros de reparaciones
autorizados para que su cámara pueda ser revisada”.
Cuando recibí esta respuesta, no daba crédito
a mis ojos. El Centro de Soporte de Canon España, desconocía los productos de
su catálogo y me decía que la lente que yo tenía en la mano no existía. ¿Cómo
me iban a ayudar?
Yo no soy conocedor de la gama de Canon y no
conocía la existencia de dicha cámara, pero el día en que los/las responsables
de marketing de Canon se les ocurrió asignar a dos productos de su gama de
fotografía (una cámara y una lente) el mismo nombre, no debían de estar muy
inspirados.
Respuesta inicial del Centro de Soporte de SIGMA
“Por la información
indicada está intentando comunicar una óptica 70-300 para Canon 500D con su
cámara Nikon D3200, esto es incompatible, las bayonetas son totalmente
diferentes y no pueden ser cambiadas.
Por favor comunique
con el establecimiento vendedor y que le cambien la óptica adecuada para su
cámara”
De nuevo, ignoraban la existencia del filtro
y además no entendían mi pregunta ya que pensaban que había comprado un
objetivo Sigma para Canon en vez de para mi Nikon. Vamos, me llamaban tonto de
una forma elegante.
Después de un rato pensando que hacer, me
decidía a escribirles otro email. Es decir, el novato en fotografía les tenía
que explicar a los expertos de los Centros de Soporte:
·A
uno, los productos de su catálogo.
·A
otro, que existía un filtro de Canon con esas características y a ver que me
podía recomendar.
Mi aclaración a ambos Centros de Soporte
“Canon tiene la 500D (cámara) y la 500D
(lente close-up). Yo me estoy refiriendo a esta última que es una lente de
aproximación compatible en principio con cualquier objetivo. Te adjunto foto de
la misma
Está recomendada principalmente para objetivos
entre 200 y 300 mm como puedes ver en el enlace de Canon (lo siento no lo he
encontrado en castellano), por lo que no entiendo por qué no funciona con mi
objetivo "Sigma 70-300 / 4-5,6 DG Macro"
Espero que lo escrito te haya definido más claramente
mi problema”
Dicho de otra forma: a de Canon le enviaba a
su propia página web y al de Sigma a la de su competencia.
Respuesta final del Centro de Soporte de Canon
“Canon solamente garantiza el correcto
funcionamiento de sus productos, solo cuando los mismos se utilizan con
dispositivos de originales Canon. Si esta lente Canon close-up "Type
500D" no le funciona en un objetivo Sigma, el cual se encuentra colocado
en una cámara Nikon, entonces deberá contactar con uno de estos dos fabricantes
para que ellos le indiquen sobre la compatibilidad de sus productos con
accesorios Canon”.
O dicho de otra forma: a pesar de haberles
comprado una lente de su marca, no me daban soporte cuando los objetivos no
eran Canon y que ellos sólo se dedicaban a sí mismos y desconocían el resto del
mercado y las compatibilidades de sus productos con los de otros fabricantes.
Respuesta final del Centro de Soporte de SIGMA
“La lente de aproximación que refiere no
enfoca en su Nikon porque su sistema de enfoque es distinto, esta lente de
aproximación ha sido diseñada para el sistema de enfoque de cuerpo de cámara
Canon”.
Como novato que era, con esta respuesta me
engañaban, ya que en mi ignorancia, pensaba que podía estar ocurriendo. Lo que
no me cuadraba era la recomendación de Bryan Peterson, en donde todo el
material que utilizaba era Nikon, salvo la lente 500D
Solución.
No salía de mi asombro y decepción al ver el
“Soporte” que me habían brindado ambos fabricantes, en teoría líderes mundiales
en el sector de la fotografía. En un mundo tan competitivo como el actual, ¿así
era como demostraban a uno de sus clientes?:
·Interés
por retener/ganarse el cliente y solucionarles el problema o era suficiente con
quitárselo de encima
·El
conocimiento de su catálogo de productos. ¿Cómo me van a ayudar si no conocen
lo que fabrican?
·El
Conocimiento de su sector. Si no tienen una lista de compatibilidades y
funcionamiento de sus productos con los de otros fabricantes, ¿cómo se van a
distinguir de su competencia?
Lo único que habían conseguido ambos
fabricantes era mi pérdida de confianza en ambas marcas. Además yo seguía con
mi problema y sin nadie cercano a quien recurrir. No sabía si devolver la lente,
guardarla en un cajón a que cogiese polvo, o que hacer.
En mi afán de conseguir solucionar el
problema, en un par de días conseguí que me dejasen un objetivo NIKON 55-300,
con ello eliminaba el objetivo Sigma de la ecuación y ver si ese era el
problema. Ni por esas, monté el objetivo y monté la lente y seguía viendo todo
borroso y la D3200 no conseguía enfocar.
Al cabo de unas horas, y no sabiendo que
hacer se me ocurrió lo que se me tenía que haber ocurrido desde el principio:
mirar en esa inmensa base de datos de conocimientos que es YouTube. En pocos
minutos encontré un video del propio Bryan Peterson, en donde explicaba el
correcto funcionamiento.
¡NOVATO DE MÍ! Muchas veces cuanto más
difícil nos parece el problema, más sencilla es la solución. Un objetivo de
200-300mm está diseñado para enfocar a distancia (a objetos que estén lejos) y
es lo que yo hacía independientemente de haber colocado la lente de
aproximación.
Cuando a un objetivo de esa longitud le
colocas una lente como la 500D, lo que tienes que hacer es justo lo contrario
(como dictan las normas de la macrofotografía): tienes que enfocar a unos pocos
centímetros del objeto al cual quieres sacar la foto. Cambié de técnica y todo
funcionó: los dos objetivos (Sigma y Nikon), la lente (Canon) y la cámara
(Nikon) y pude obtener unas bien merecidas (al menos duramente perseguidas)
fotografías.
Al terminar de conseguir mi objetivo (nunca
mejor dicho), me senté un momento para reflexionar y me vinieron a la cabeza
las siguientes preguntas:
·Canon
¿conoce el potencial de su lente 500D? o a pesar de ello ¿sólo quiere venderla
a clientes de Camaras Canon y objetivos Canon?
·Los
Centros de Soporte son ¿para los expertos o para los novatos?
·¿Qué
tipo de expertos en el sector y en los productos existentes nos atienden?
·Los
novatos ¿tenemos que confiar en ellos o buscarnos la vida por otros medios?
·Los
fabricantes ¿se preocupan de mirarse el ombligo o de las necesidades de sus
clientes?
·Se preocuparon ¿de resolverme mi problema o de quedarse ellos a gusto con su
respuesta?
·En
un mundo tan competitivo ¿fue normal lo que me pasó?
·Los
de los Centros de Soporte, entienden que existen gracias a que compramos
productos de su marca y les llamamos con preguntas sobre problemas que tenemos
con dichso productos.
Iba el otro día paseando con mi hijo Sergio,
hablando de los temas que interesan a los adolescentes de su edad. Es un placer
oírle dirigirse a ti, fijándose en cuál es tu expresión y opinión sobre sus
inquietudes. Además no deja de gustarle a uno en que cada dos o tres frases, le
llamen a uno papá. Hace años que le prohibí llamarme Nicolás. Así me llama el
resto del mundo. El título de “papa” es más importante y que os voy a a decir,
a mí me encanta oírlo.
Estábamos hablando de temas divertidos,
cuando de repente el rumbo de la conversación cambió al hacerme la siguiente
pregunta:
-Sergio: Papá, ¿qué es
para ti un emprendedor? Es una palabra que últimamente la estoy oyendo y
leyendo mucho en periódicos, tv, noticias en web, etc.
-Yo: depende (debe ser
mi herencia gallega). Normalmente se emplea en artículos que traten sobre
empresa y negocios y definen a un tipo de persona que comienza su andadura
montando una nueva empresa en un determinado sector.
-Sergio: y ¿qué
características tiene un emprendedor?.
-Yo: generalmente es
una persona activa, a la que se le ocurre una idea y decide generar un negocio
a partir de ella.
-Sergio: ¿Qué tipo de
negocio?
-Yo: en principio
cualquiera.
-Sergio: ¿Qué más
características tiene?
-Yo: normalmente es un
negocio pequeño y el emprendedor tiene poco dinero, por lo que al emprendedor
le es necesario pedir dinero.
-Sergio: ¿a quién pide
el dinero?
-Yo: depende (otra vez
la herencia). Ya sabes que en este mundo, influye quien seas tú o tu familia y
los amigos que tengas, tienes más o menos facilidades. Unos acuden a los bancos
solicitando un préstamo o hipotecando su casa. Otros piden dinero a su familia.
Otros admiten más socios que aporte en dinero a su negocio.
-Sergio: ¿Qué tal
funcionan estos negocios?
-Yo: siempre el
empezar es muy duro. Tu idea puede ser buena o mala. O bien puede habérsele
ocurrido a otra persona que ya la está poniendo en práctica y te lleva la
delantera. A veces no consigues el dinero y tu idea se muere en el cajón de tu
cabeza.
-Sergio: o sea, que no
es fácil ser emprendedor…
-Yo: casi nada que
merezca la pena es fácil en esta vida.
-Sergio: y la mayoría
de la gente ¿triunfa o fracasa?
-Yo: hay de todo. Hijo
mío, no tengo datos en este momento y dependerá del sector, tipo de negocio,
etc. Pero con la situación económica que vivimos es una de las maneras en que
la gente busca una oportunidad para ganarse la vida. Además si tienes una idea
¿qué es mejor intentar llevarla a cabo? o ¿estar toda la vida pensando en que
debieras haberlo hecho?
Llegados a este punto continuamos andando en
silencio, mientras notaba que mi hijo tenía algo en la cabeza que le iba dando
vueltas. Al cabo de un rato dirigiéndose a mí de nuevo me pregunto:
-Sergio: ¿Papá? ¿Yo
soy un emprendedor?
Me paré en seco y reflexioné unos segundos.
Una pregunta de estas características siempre tiene trasfondo.
-Yo: ¿Por qué lo
preguntas? ¿En qué estás pensando?
-Sergio: El año
pasado, a mi se me ocurrió una idea que fue la de escribir un libro.
-Yo: muy cierto.
-Sergio: después y a
base de muchas horas, conseguí llevar mi idea a la práctica y terminé mi libro.
-Yo: muy cierto de
nuevo.
-Sergio: Entonces era
un emprendedor.
-Yo: todavía no. Tu
libro estaba en tu portátil y no había salido al mercado.
-Sergio: hace unas
semanas ya lo hemos publicado y en diferentes sitios: AppStore (iTunes),
Amazon, etc. ¿A eso se le puede considerar un negocio?
-Yo: ¡Por supuesto!
Hay mucha gente famosa que vive gracias a la publicación de sus libros. Algunos
de ellos, principalmente americanos e ingleses ganan muchísimo dinero
-Sergio: Entonces
papá, a los 14 años ¡Soy un emprendedor!.
-Yo: hasta ahora no
había caído en ello, pero si, por lo menos desde mi punto de vista ¡eres un emprendedor!
Seguimos de nuevo en silencio. En la cara de
mi hijo relucía una inmensa sonrisa de satisfacción. De repente se paró de
nuevo y me dedicó otra pregunta:
-Sergio: en el tema
económico y de gastos de la publicación del libro, no he tenido que solicitar
ningún préstamos, ni hacer ningún esfuerzo. Eso significa que ¿no soy un
auténtico emprendedor?
En esos momentos, al que le vino al rostro
una sonrisa acorde con las circunstancias, fue a mi persona.
-Yo: no hijo mio.
Sigues siendo un emprendedor con todas las de la ley. Lo que ocurre es que los
emprendedores también tienen madre y padre...
Hace unas semanas publiqué aquí un artículo
sobre una ponencia que me tocó dar en el “4º Congreso Internacional de Turismo
Rural de Navarra”. En dicho artículo realizábamos un viaje virtual de turismo rural.
Hace unas semanas nos decidimos en el seno de
nuestra familia a convertir el viaje virtual en viaje real. Para ello aprovechamos
la proposición de Charo de visitarla en su casa rural (Entrefrutales).
Nos desplazamos con la intención de disfrutar
de un fin de semana en una zona en la que no habíamos estado anteriormente en
plan familiar (Calatayud). A mí, me ha tocado atravesarla en coche en repetidas
ocasiones. Pero claro a 120 km./hora no se aprecian mucho los detalles, ni se
absorben las propiedades de lo que recorres. Para eso es necesario detenerse,
establecerse unos días y contactar y hablar con la gente del lugar. Personalmente
y por motivos de trabajo he recorrido en automóvil casi todas las provincias de
España, pero eso por desgracia no significa que las conozca. Es una tarea que
tengo pendiente…
A pesar de la información disponible en la página
web de Entrefrutales, no teníamos muy claro qué nos íbamos a encontrar: ni como
alojamiento, ni como alrededores, ni como actividades.
En cuanto a lo que íbamos a hacer ese fin de
semana, tampoco lo teníamos muy claro. Habíamos visitado la página web del
Gobierno de Aragón dedicada a la zona y la del ayuntamiento de Calatayud, pero
ambas no le hacen justicia y opino que debieran mejorarlas, si lo que desean es
apoyar el turismo de la comarca. Si alguno de los que leen este artículo es
capaz de enviarme un enlace que describa y nos motive a recorrer la “ruta mudéjar”,
se lo agradecería. Eso sí debe ser un recorrido con más de siete fotografías y
que entre por la vista. Es decir que convenza.
He hablado con alguno de mis amigos sobre cuál
es el primer aspecto en el que piensan cuando se trasladan a una casa rural, y
varios de ellos han coincidido en que piensan en dónde dejarán
el coche: si en una calle o plaza cercana, si en un campo perteneciente a la
casa, etc. En función de lo cuidadoso que seas con tu automóvil es un aspecto
que te puede llegar a preocupar. Ésta fue una de las primeras sorpresas que me
llevé al llegar a Entrefrutales. Iba pensando en que tendría que aparcar en una
calle cercana a la casa y me encontré con que Tomás (el marido de Charo) nos
llevó hasta un parking “5 estrellas”, realizado por él detalle a detalle y con
todo el cariño del mundo. Las comparaciones son odiosas, pero al día siguiente
estuvimos en el Monasterio de Piedra y como había llovido su parking era un
extenso barrizal, en donde todos los visitantes buscábamos un lugar en el que
aparcar para podernos bajar del coche sin hundir los zapatos en un charco de
considerables dimensiones.
Ya habíamos oído hablar y visto fotografías
de las delicias de mermeladas que prepara Charo, pero cuando nos recibió con una
deliciosa bebida sin alcohol de cerezas, nos dio una sorpresa culinaria.
Cuando subimos a nuestro alojamiento,
recibimos la tercera sorpresa consecutiva. No era una habitación, era una
suite, con todo tipo de detalles para mimar al cliente. En ese momento nos
enteramos de que los nombres de las habitaciones/suites de Entrefrutales
reciben su título por dos motivos: un motivo rural relacionado con la zona y
otro por el olor del que está dotado la habitación (hasta en eso llegan a
pensar Charo y Tomás).
La siguiente sorpresa la recibimos al día
siguiente durante el desayuno y fue conocer más en profundidad a ambos.
Respiran educación, conocimiento y cultura por todos sus poros. Tomás es capaz
de moldear a su antojo los castellanos de los últimos cinco siglos, tanto en
prosa como en verso. Nos regaló una delicia de poesía dedicada a nuestra visita
y en especial a nuestro hijo Sergio de las que te pulsan la fibra. Otro detalle:
Tomás nos la dio impresa en papel pergamino.
A raíz de todo lo anterior fui dándole vueltas
en la cabeza a cuales son los parámetros de calidad de una casa rural y que
esperamos encontrarnos cuando nos alojamos en ella. Cuando visitamos una página
web en busca de un hotel en Sevilla, la referencia habitual que nos dan como
gancho es: a cinco minutos del centro monumental. Si lo que hacemos es buscar
el hotel en Salou la referencia cambiará: a 200 metros de la playa. Pero cuando
nos trasladamos a una casa rural, ¿queremos una casa rural con experiencias que
disfrutar? o ¿solo una base de operaciones que nos sirva para visitar monumentos
o realizar actividades por la comarca en que nos alojamos?
En el análisis que hago en la presentación de
más abajo pretendo recoger parte de estos aspectos (y hay varias sorpresas),
tomando como base de análisis Entrefrutales (Tomás y Charo me han concedido su
permiso). Evidentemente cada viajero tiene diferentes expectativas y
necesidades sobre sus experiencias de turismo rural, pero espero que os sirva
para tener en cuenta ciertas características a la hora de seleccionar vuestra próxima
visita a una casa rural.
Todos en la familia nos sorprendimos cuando
el año pasado a finales de junio, mi hijo Sergio nos dijo que iba a escribir un libro. La sorpresa viene de que no suele pasar todos los días que un niño de 13
años decida que durante su periodo vacacional de verano se va a dedicar a
escribir una novela.
Después de la sorpresa inicial, mi mujer y yo
no dijimos nada, ni en contra, ni a favor. Nos pusimos a la expectativa de ver
como se iban produciendo los hechos.
La verdad es que nuestro hijo, desde hace
años y a pesar de su juventud, cuando dice que va a hacer algo, lo hace. Día
tras día y durante todo el verano, después de comer y tras un breve espacio de
tiempo de relax, cogía el portátil y se ponía a escribir unas páginas.
Dependiendo de cuando le llamaban los amigos para ir a dar una vuelta, las páginas
eran dos, tres o cuatro, pero no quedaba día en que no escribiese alguna.
A este ritmo constante, la novela iba tomando
cuerpo y forma día tras día, y al ir avanzando en su objetivo, Sergio se iba
entusiasmando más con su obra, mientras el resto de la familia le íbamos animando
a conseguirlo.
Era curioso ver las caras de incredulidad de
nuestros conocidos, cuando Sergio, orgullosos de lo que estaba haciendo les
comentaba:
-Estoy escribiendo un
libro.
-¡Ah!, ¿sí? - solían
responder mientras nos miraban a nosotros los padres, con cara de que le
estaban siguiendo la corriente al joven
-Sí, es una novela
fantástica que trata de…
Y Sergio les contaba de que iba la novela, como
se había decidido a escribirla, los personajes principales y un montón de
detalles, hasta que los padres decidíamos que había sido suficiente y debíamos seguir
ambos grupos nuestro paseo.
Al final llegó el verano y con el otoño el
terminar de la novela, su registro de Propiedad Intelectual y los trámites
legales necesarios.
En breves semanas publicaremos el libro y
Sergio impaciente como son los niños, me ha pedido que publiquemos esta
entrada, con el primer capítulo como muestra.
Como he dicho anteriormente, la novela es de
literatura fantástica y dirigido a los amantes del género y del estilo del Elfo
Oscuro, ya que en mi casa R.A. Salvatore es uno de nuestros escritores
favoritos.
Trata de dos hermanos que son apresados por
los elfos oscuros y las aventuras que tendrán que correr para escapar de ese
oscuro mundo.
Varias veces al año, nos suelen requerir que
personal de nuestra empresa (NASERTIC), demos una conferencia en algún
congreso a nivel nacional. Somos miembros de la Junta directiva de ATANA, y
esta vez me eligieron desde la asociación para representar a la misma con una
ponencia en el 22 de Febrero en el “4º Congreso Internacional de Turismo Rural de
Navarra”.
En la conferencia se debía mostrar la
presencia y uso de las nuevas tecnologías en el turismo rural, con lo que
pensando en hacer una presentación dinámica, invité a los oyentes a realizar un
viaje virtual conmigo. En dicho viaje analizaba el antes, el durante y el
después de unas vacaciones de turismo rural, las próximas vacaciones de Semana
Santa. Podéis acompañarnos viendo la presentación que os he adjuntado.
Esta parte del congreso fue para mí la parte
profesional, pero en cuanto tuvimos la oportunidad de hacer un descanso, vino
la parte más humana. Algunas personas se acercaron a mí para pedir consejo en
relación a su negocio, pero la que más entrañable fue mi conversación con
Charo.
Charo es una mujer que después de haber sido
profesora de universidad durante muchos años en Madrid, ha decidido dejarlo y dar
forma a una idea que llevaba años en la cabeza: restaurar la casa donde nació y
compartirla con los viajeros que quisieran pasar unos días en su
establecimiento (http://www.entrefrutales.com/)
Durante nuestra conversación me confirmó
varias cosas que durante la mesa redonda del congreso había percibido:
·Es
curioso que en este mundo en el que la palabra emprendedor, se asocia a la
juventud, la mayoría de las personas dueñas de establecimientos rurales que se hallaban
en el congreso, eran personas que habían pasado de los cuarenta y cinco años.
·Ligado
a esto y con cierta coherencia con nuestra forma de ser en las regiones del
norte de España, la mayoría de las personas que gestionaban casas rurales eran
mujeres. No nos debe de extrañar ya que en nuestra zona siempre ha imperado el
matriarcado. Si alguno lo duda, nuestro vocabulario hace uso de la palabra
desmadre cuando las cosas se desordenan. ¿Utilizais mucho la palabra “despadre”?
·En
la situación económica en la que estamos, Charo y el resto de propietarios/as
de los establecimientos rurales, mostraban incertidumbre sobre el futuro de sus
negocios. Lo que no presentaban era ninguna duda sobre su ilusión, ganas y
empuje. Quizás debido a ello, éste sea uno de los pocos sectores, que ha
crecido a pesar de la crisis.
Es normal que el momento actual genere dudas
y miedos, más cuando probablemente has empleado todos tus recursos económicos
para sacar adelante tu negocio. Como ejemplo quisiera recordar lo que pasó en
mi familia con su establecimiento rural.
Mi conferencia iba sobre el turismo rural y
la web 2.0. Mis padres montaron su negocio cuando estábamos en la web 0.00 (es
decir no existía Internet) y era la última casa del último monte de un valle
cercano a Pamplona. Los conocidos de mis padres, dijeron que “estaban mal de la
cabeza” por semejante idea. Es probable que en la actualidad a pesar de que ya
no es tan extraño el lanzar este tipo de negocios, algunas personas sigan
oyendo estas frases.
Quisiera animar a Charo y a otros/as
valientes con nuestra travesía. No me acuerdo si la fase de lanzamiento fue de
seis meses o un año, pero después de éste período de dudas y peligros
económicos vino la fase de estabilidad. Abrimos un segundo comedor y al tiempo
un tercero. Cuando mi madre se jubiló (era la que evitaba el “desmadre” y
regentaba el establecimiento), los fines de semana muchas familias se quedaban
sin poder disfrutar de las comidas y cenas de mi madre, porque no había sitio y
la mayoría de los jueves ya tenía todas las reservas del fin de semana
cubiertas
Con esto Charo, te quiero trasmitir, que la
web 2.0, pondrá sus recursos para atraer clientes a tu establecimiento en esta
fase de lanzamiento, pero pensando en lo que me comentabas de cómo cada fin de
semana tienes una veintena de clientes y antes de que el sábado vayan a desayunar
ya conoces sus nombres, en breve seguro que sólo tienes que aprenderte 19
nombres y en un par de meses más sólo 16 nombres y en otros pocos más sólo 9
nombres. Estoy seguro que en un plazo inferior a 2 años, solo 1 o 2 clientes
vendrán vía web 2.0 y el resto serán los clientes que repiten su estancia
gracias a tus servicios 0.00 (buena comida, mejor reposo, rutas a recorrer,
etc.)
En tiempos de mis
padres, se solía oír de vez en cuando la expresión “Dinero llama a Dinero”, a
lo largo de este año, hemos podido ver en el mundo de los escritores famosos la
evolución de esta frase hacia una particular de este mundillo que podríamos
denominar “Best-seller llama a best-seller”.
Como he comentado en
varias ocasiones soy un enamorado de las novelas de acción (o de evasión) en
diferentes géneros. Dentro del mundo de las novelas de agencias de espionaje y
contraespionaje, policiacas, thrillers o el nombre que prefiráis hay varios
escritores que a lo largo de muchos años han sido algunos de mis favoritos:
·Robert Ludlum: para mí el mejor en
temas espionaje. Libros entre 800 y 1.000 páginas que eres incapaz de soltar.
Muy conocido por la saga de Bourne, aunque una vez más las películas (salvo el
primero) no tienen nada que ver con los libros (a favor de estos por supuesto).
Os los recomiendo todos (sobre todo los primeros). Mi favorito es “El cofre de
Constantina”.
·Trevanian: escritor especializado
en libros de asesinos profesionales contratados por agencias gubernamentales. Tiene
varios muy buenos, aunque el mejor de ellos y libro de culto para los amantes
del género ha sido durante muchos años “Shibumi”.
·Ian Fleming: puede que haya muchos
lectores de este escritor. Pero seguramente se puede multiplicar por 1.000 o
10.000 el número de personas que han visto las películas del protagonista de
sus libros: James Bond.
A estas alturas os
preguntareis que tiene que ver la enumeración de escritores de Best-Seller con
él título del post. Pues, que entre ellos tienen cinco cosas en común:
·Que
los tres eran famosos y vendieron millones de libros. Eran los reyes de los
Best-Seller junto con Frederick Forsyth, Tom Clancy y otros dos o tres más.
·Ligado
con lo anterior sus fieles lectores (entre los que me encuentro) eran auténticos
consumidores de libros.
·Que
de sus libros han hecho películas para el cine.
·Que
los tres están muertos.
·Que
los herederos de sus “derechos de autor”, han querido hacer con ellos como
nosotros en su día con el Cid Campeador, es decir que siguieran ganando
batallas (vendiendo libros) después de muertos.
Lo difícil era el cómo
conseguir esto último, y aquí entra lo de “Best-Seller llama a Best-seller”. Podían
haber intentado seguir la estela alguno de sus propios herederos, pero eso
suponía tener el ingenio o contratar a un “negro literario” (o “escritor
fantasma”).
Probablemente a un
genio de la mercadotecnia (o algún familiar/heredero que le dio muchas vueltas
al tema), se le ocurrió el sumar fuerzas. Es decir llegar a un acuerdo con otro
escritor famoso de “Best-sellers”, que continuase alguna de las sagas famosas
de los fallecidos.
No sé si se les ha
ocurrido a todos a la vez, se le ha ocurrido a uno el primero y los demás le
han copiado, o utilizan la misma editorial o manager. El caso es que han
llegado a acuerdos, con los que el los ganan y nosotros los lectores también. En
mi caso los acuerdos que conozco también incluyen a escritores que de los que
soy fiel seguidor. Os paso a contar como han quedado las “uniones”.
·Robert
Ludlum ha quedado emparejado con Eric van Lustbader (especialista en libros de
acción que transcurren en el lejano oriente). Os recomiendo que leáis la saga
de Nicholas Linnear (es tocayo, que se le va a hacer). Esta unión ha sido
particularmente prolífica y lucrativa. Ludlum escribió tres libros sobre
Bourne. Eric va a uno por año y lleva siete. Entre ambos además cuatro películas
llevadas al cine
·Trevanian
emparejado con Don Winslow, escritor especializado en novela negra y libros
sobre narcotraficantes. Probablemente el mejor que he leído sobre este último
tema ha sido su libro “El poder del perro”. Muy duro pero deber ser fiel a la
realidad. Os recomiendo “El invierno de Frankie Machine” (no podréis soltarlo).
Esta semana han echado en la televisión la película sobre su libro “Salvajes”,
también sobre narcotraficantes. Don Wislow se ha encargado de continuar la saga
de Nicholai Hel en Shibumi (casualmente
también tocayo). El libro es Satori y es buenísismo. Trevanian estaría
orgulloso.
·Ian
Fleming para terminar ha sido emparejado con Jeffery Deaver, autor entre otros
libros de la saga de Lincoln Rhyme (El coleccionista de huesos, etc.). A mí
personalmente me encanta “La estancia azul”, libro que aúna acción e ingeniería
social. Es un libro que durante años he recomendado a mis alumnos del Master de
Tecnologías Informáticas y a todos los que lo han leído les ha encantado. Como
no podía ser de otra forma Jeffery, se ha encargado de continuar la saga de
James Bond en Carta Blanca.
Espero que después de
estas líneas estéis de acuerdo en llamar a este fenómeno literario “Best-Seller
llama a best-seller”. Yo por mi parte ha leído prácticamente todos los libros
de los seis escritorios anteriores y procuraré seguir haciéndolo con los tres
restantes. Se ha demostrado una vez más que “la unión hace la fuerza”.